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La oposición a Sadam crea un comité para coordinar la transición desde el exilio

Tras cuatro días de intensas negociaciones, la oposición iraquí consiguió por fin, con dos días de retraso, cerrar un acuerdo. Que se reunieran y que hayan llegado a un acuerdo es lo más positivo. Lo más negativo: que han confirmado que están fabulosamente enfrentados y divididos. Lo de menos es el acuerdo: dos declaraciones que no impiden ver la cruda realidad de que el futuro de Irak está en manos de EE UU y no de la oposición a Sadam, y la creación de un comité de coordinación, la mejor prueba de la dispersión.

El comité ha acabado alojando a 65 representantes. Sólo hay tres mujeres, pero no falta Wafiq Samarrai, ex jefe de los servicios secretos de Sadam y acusado de crímenes de guerra por algunos kurdos. La desunión ha quedado patente por la necesidad de prolongar la conferencia dos días más de lo previsto. Varios grupos islamistas minoritarios shiíes se han retirado de la conferencia por lo que consideran excesiva preeminencia del partido shií (el Sciri), apadrinado por Washington. Y mientras Ahmed Chalabi, el opositor reconocido como líder por la prensa pero no por esta conferencia, prometía que los contratos del petróleo iraquí "se negociarán con todos los países", el kurdo Talaban se ganó los aplausos de la concurrencia cuando dijo que "nunca negociaremos ningún tipo de contrato con los países que han mantenido a la dictadura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de diciembre de 2002