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EL NUEVO MAPA DE LA LÍRICA

La hora de los directores de escena

Los dos grandes teatros ofrecen proyectos a los mejores creadores escénicos e intentan promocionarles en Europa

Parece que el gigantesco desarrollo que ha experimentado la ópera en España anima la creatividad. Por eso, los más reputados, consagrados y provocadores directores de escena españoles se animan a hacer sus pinitos en el género o a repetir la experiencia, y los grandes teatros apuestan por ellos para promocionar su talento por toda Europa.

El Teatro Real de Madrid y el Liceo de Barcelona han decidido hacer varios encargos en común y por separado. La ópera española, o mejor, la ópera que se hace en España va a dar que hablar. Tanto Emilio Sagi, director artístico del Teatro Real, como Joan Matabosch, su colega con mismo cargo en el Liceo, están decididos a dar un impulso fuerte a los directores de escena españoles para que su inventiva marque hitos en el mundo.

En la lista están los mejores nombres: desde los consagradísimos Lluís Pasqual, Josep Maria Flotats, José Luis Gómez, Nuria Espert, José Carlos Plaza o Gerardo Vera a los nuevos jóvenes, más rompedores y atrevidos, como Calixto Bieito, Sergi Belbel o La Fura dels Baus.

Los resultados empiezan a verse ya, como es el caso del Così fan tutte, de Flotats, o el Don Giovanni, de Calixto Bieito, estrenado en el Liceo la pasada semana, y que es el título que ha elegido precisamente Lluís Pasqual para presentarse ante el público del Real en 2005. Pero aunque muchos de los proyectos están contratados, todavía no tienen fecha de estreno. La próxima temporada dará que hablar. Por ejemplo, Sergi Belbel, debutará en este campo tras sus clamorosos éxitos en la escena de texto y lo hará con El viaje a Reims, de Rossini, en marzo de 2003 en el Liceo.

Pasqual también estará presente en el Liceo. Será con Peter Grimes, de Benjamin Britten, en 2004. Pero su montaje cuenta con un aliciente más. La escenografía y figurines corren a cargo de Eduardo Arroyo, que también montará algo para el Teatro Real junto con la Ópera de París. El teatro de La Bastilla, en dos años, será dirigido por Gérard Mortier, quien al visitar Madrid el pasado verano anunció que llevaría a cabo proyectos conjuntos con el Real.

En el teatro de la plaza de Oriente, está ya acordado que Nuria Espert dirija Tosca, de Puccini, en enero de 2004. Antes, en 2003, se verá La favorita, de Donizetti, dirigida por Ariel García Valdés, que ya se ha estrenado en el Liceo. Entre los proyectos que ya han sido acordados figura también un título que dirigirá Gerardo Vera, todavía por determinar; y otro encomendado a Flotats, el cual debutó en la ópera el pasado año con Così fan tutte. En un principio se habló de Cyrano de Bergerac, pero, dice Flotats, "no hay nada confirmado todavía".

Las coproducciones entre los dos teatros son capítulo aparte. Los responsables del Liceo y los del Real viven momentos de gran entendimiento mutuo que previsiblemente desembocarán en nuevas colaboraciones. Este año se verá en Barcelona el Così fan tutte de Flotats. Pero hay más novedades. Entre ambos teatros y la Ópera de Hannover se producirá una propuesta de Bieito para Wozzeck, de Alban Berg. Ambos teatros han contactado con José Luis Gómez -director del teatro de La Abadía, en Madrid- para que monte un título belcantista, y con Salvador Távora.

Entre ambos teatros, el Real y El Liceo, se acercan a los 90 millones de euros de presupuesto. Lo nunca visto en España. En comparación con plazas fuertes de la ópera en Europa, se trata todavía de una cifra exigua, pues existen varios centros -Viena, Berlín, París- que en solitario superan la cifra, pero es mucho para un país en el que hace cinco años no se llegaba ni al 30% de esa cantidad. Por eso, muchos ven de justicia hacer que circule la creatividad y las ideas de los directores de escena españoles.

Emilio Sagi rompió la barrera del desprecio que muchos de ellos han sufrido nada más llegar al Real como director artístico. "Lo primero que hice al entrar al despacho fue descolgar el teléfono e invitarles a trabajar en el teatro", confiesa Sagi. Había montado obras suyas, como Carmen, actualmente en cartel en Madrid, y Margarita la Tornera, y de José Carlos Plaza, que hizo Divinas palabras y Las golondrinas, por ejemplo. Pero existía una deuda con Lluís Pasqual, uno de los directores de escena actuales más importantes, o con Nuria Espert o José Luis Gómez. Son nombres que no se habían planteado desde la reapertura del teatro en 1997 durante la etapa de Juan Cambreleng, antiguo gerente, y de García Navarro, director artístico.

El Liceo, por su parte, había contado con eso y había abierto sus puertas a las experiencias nada contemporizadoras de Calixto Bieito o La Fura dels Baus, que impactó con su visión de El Quijote de Turina. La nueva sintonía se nota y es admitida por ambas partes. Sagi y Matabosch coinciden en los planteamientos. "Nosotros tenemos la obligación de dar la oportunidad a nuestros directores. Deben ganar prestigio en la escena internacional. Con la antigua dirección del Teatro Real había una conciencia común de que era necesario entenderse. Pero con el equipo de ahora hay una sintonía evidente. Trabajar con ellos es un placer", asegura Matabosch.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de diciembre de 2002