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Duhalde cambia al responsable del Banco Central de Argentina

El presidente argentino, Eduardo Duhalde, aceptó finalmente ayer la renuncia del presidente en funciones del Banco Central, Aldo Pignanelli. Su sustituto es Alfonso Prat Gay, desiganado ayer a última hora. Alfonso Prat ha trabajado durante años en el banco de inversión norteamericano JP Morgan Chase, en donde era experto en deuda de países emergentes. La salida de Pignanelli fue recibida con alivio por los mercados ya que el dólar permaneció estable.

La decisión del jefe del Estado, que reconoce en su ministro de Economía, Roberto Lavagna, a "uno de los mejores ministros de Economía del país en los últimos años", ratifica el rumbo de la política económica. Lavagna mantiene un pulso con los grupos de presión que quieren traspasar al Estado las pérdidas que les causó la pesificación decidida por Duhalde a principios de año. El ministro de Economía no ha cedido a las reclamaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que se compense a los bancos.

El derrumbe de la Ley de Convertibilidad, que durante más de 10 años impuso la paridad uno a uno del peso con el dólar, acabó con la autonomía del Banco Central, que hasta el año pasado presidía Pedro Pou, vinculado a los sectores ultraliberales y de la derecha política que hoy apoyan al ex presidente Carlos Menem. Pou sería luego sustituido por el ex funcionario del FMI Mario Bléjer, tras presentar graves cargos contra él la oposición parlamentaria.

Las decisiones de Lavagna, objetadas por el Banco Central, le llevaron en poco más de seis meses a enfrentarse con Blejer, que acabó renunciando por "razones personales", y luego con Pignanelli, el vicepresidente, que quedó a cargo de la presidencia. Economía asegura que gran parte del directorio del banco representa sólo el interés de la banca privada y responde a grupos "menemistas".

El panorama económico que hoy exhibe Lavagna refleja un superávit fiscal un 70% superior al proyectado, una rebaja del gasto calculada en unos 8.000 millones de pesos (unos 2.500 millones de euros) y una inflación reducida al 1% en los últimos cuatro meses. Apoyado sobre datos que confirman el leve crecimiento del producto interior bruto (PIB) por tercer trimestre consecutivo, Duhalde se dispone a cerrar el año anunciando que ha terminado la recesión tras cinco años ininterrumpidos de caída.

El modesto éxito es relativo. Argentina declaró en enero la suspensión de pagos de su deuda y sólo ha cancelado este año 4.300 millones de dólares. El total de la deuda asciende a más de 145.000 millones de dólares, el 123% de su PIB. En enero debe afrontar vencimientos por 2.000 millones de dólares. Si Argentina no llega a un acuerdo con el Fondo que le permita postergar los pagos de deuda hasta 2004, el año próximo debería pagar en total más de 29.000 millones de dólares, casi el triple de las reservas que hoy posee el Banco Central.

A tal punto llegó la desconfianza en Pignanelli, que el propio Lavagna solicitó a las autoridades del FMI que no le enviasen más información sobre la marcha de las negociaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de diciembre de 2002