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Reportaje:LOS PUNTOS OSCUROS DEL 'PRESTIGE' / 1 | CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

El fletador se lava las manos

Crown Resources, la petrolera que contrató el 'Prestige', asegura que no pagará un solo euro por la catástrofe

Si combatir la marea negra del Prestige es tarea complicada, depurar las responsabilidades en la catástrofe ecológica que ha causado no va a resultar más sencillo. El tráfico del petróleo recuerda al juego de las muñecas rusas, que se ocultan unas dentro de otras: empresas radicadas en paraísos fiscales, compañías de salvamento cuyas decisiones dependen de los porcentajes que cobran sobre el crudo recuperado, ausencia de protocolos al abordar un desastre... EL PAÍS inicia una serie de reportajes sobre estos puntos oscuros de la catástrofe del Prestige. Alfa Group, el consorcio que fletó el petrolero, forma parte del entramado al que tendrán que enfrentarse las víctimas del desastre para cobrar sus indemnizaciones.

Ni la compañía Crown Resources, la petrolera que fletó el Prestige, ni Alfa Group, el consorcio ruso para el que trabajaba el buque, están dispuestos a asumir responsabilidad alguna por la catástrofe ecológica desatada a raíz del hundimiento del petrolero monocasco frente a Galicia.

Así lo ha manifestado Alexéi Vargánov, vicepresidente de Crown. Vargánov opina que la tragedia que azota las costas gallegas no es culpa de su empresa, ya que ésta se limitó a fletar un petrolero que cumplía con los requisitos del registro marítimo y, una vez en el mar, la responsabilidad recae sobre el dueño del barco.

Una portavoz de Crown en Londres utilizó un ejemplo muy gráfico cuando EL PAÍS le preguntó si su firma había previsto asumir alguna responsabilidad: "Si usted alquila un coche, y el coche se estropea en el camino, ¿es usted responsable de ello?".

Alfa Group, dueño de empresas como el vodka Smirnoff, tiene amigos poderosos en el Kremlin

Crown Resources es una firma con un pasado bastante oscuro. Su sede está en la ciudad suiza de Zug desde que el 30 de julio de 2000 Alfa Group tomó el control de Crown Trade and Finantial Limited, una compañía registrada en otro paraíso fiscal (Gibraltar) que, a su vez, nació en 1997 para reemplazar a Crown Trade Finance, registrada en las Islas Vírgenes. El año 2000, Crown Resources también tomó el control de la firma británica Crown Commodities Ltd.

Crown Resources es la empresa dedicada por Alfa Group, un gran consorcio presidido por el oligarca ruso Mijaíl Fridman, a las actividades relacionadas con el comercio exterior, principalmente el petróleo. Esta misma función la realiza en el mercado interior de Rusia Alfa-Eco.

Vladímir Pluzhnikov, actual director de desarrollo corporativo y finanzas de Crown, fue uno de los organizadores de Alfa-Eco, fundada en 1989, y el presidente de Crown, Alexéi Kuzmichov, es miembro del consejo de directores de Alfa Group, donde "se ocupa de la coordinación estratégica y del desarrollo del sector del comercio de materias primas", según la página web del consorcio.

Kuzmichov, que en octubre pasado cumplió 40 años, estudió en el Instituto del Acero y Aleaciones de Moscú y desde 1990 hasta 1996 dirigió el departamento de comercio exterior de Alfa-Eco. Hace 10 años, en 1992, pasó a integrar el consejo de directores de Crown, y cinco años más tarde se convirtió en el presidente de éste.

Crown eligió como sede la misma ciudad donde se instaló Marc Rich con sus dos compañías, Glencore y Marc Rich Investment, después de huir de Estados Unidos, y es muy posible que los dirigentes de Alfa hayan escogido Zug precisamente aconsejados por el famoso especulador estadounidense, con quien, según algunos comentaristas, tienen una larga amistad. Ésta nació durante las actividades que Rich mantuvo en Rusia a principios de los noventa, época en la que los dueños de Alfa comenzaron su meteórica carrera. Desde este verano, el director ejecutivo de Crown es Steven Rudofsky, que antes dirigía la firma Marc Rich Investment.

Un funcionario de la representación de Crown Resources en Moscú ha revelado que la compañía es sólo uno de los numerosos propietarios del crudo vertido por el Prestige. Entre ellos hay varias firmas y bancos. Crown Resources pagó el seguro y el flete del buque tanque, que navegaba desde el norte de Europa hacia Singapur, pero no es responsable de su estado ni realizó ninguna inspección previa sobre éste, según declaró el funcionario a Nóvaya Gazeta. También afirmó que en el mundo hay actualmente unos 265 barcos del tipo del Prestige y su navegación no contradice, de momento, los estándares internacionales.

Efectivamente, la prohibición de los monocascos no ha entrado aún en vigor y no sólo firmas oscuras como Crown los utilizan. También lo hacen empresas de prestigio, que afirman preocuparse del entorno, como la Shell, que el pasado 23 de octubre fletó el petrolero Aptera M., de 24 años, y el 3 de noviembre el Enalios, que también tiene casi un cuarto de siglo.

Crown Resources y Alfa Group no han sacado ninguna lección del naufragio del Prestige, como demuestra el hecho de que la compañía fletara el Byzantio, otro monocasco de 26 años que, a pesar de los esfuerzos de Greenpeace por impedirlo, zarpó recientemente rumbo a Gibraltar cargado con 50.000 toneladas de crudo.

La portavoz de Crown en Londres dio a entender a este periódico que la firma no tiene intención de renunciar a la utilización de monocascos hasta que entre en vigor su prohibición, prevista para dentro de 12 años.

Los expertos consultados coinciden en que es prácticamente imposible exigir compensaciones por parte de Crown o de Alfa. Así, Aleksander von Zigler, profesor de Derecho Comercial Internacional y de Derecho Marítimo en la Universidad de Zurich, ha dicho al semanario Novedades de Moscú que es posible llevar al fletador a los tribunales "sólo en el caso de que se logre comprobar que él ha sido una de las causas del surgimiento del daño, lo que en este caso es poco probable".

Alfa Group no está dispuesta a asumir la responsabilidad por la catástrofe, a diferencia de lo que hizo Exxon después del naufragio del gigante Exxon Valdez en 1989, ni a pagar una millonaria compensación como la que entregó Total Fina Elf cuando se hundió el Erika, 10 años más tarde.

Crown es una empresa sin reputación, y por lo tanto no está preocupada por su prestigio. Aparentemente, lo único que desea ahora es que se averigüe lo menos posible sobre ella, lo que explicaría que en los enlaces que tiene la página web de Alfa Group sobre las compañías que integran el consorcio el único que no funciona es crownresourcesag.com. Tampoco la portavoz londinense quiso dar datos sobre el volumen de fletes de Crown: alegó que la firma es privada y no tiene ninguna obligación de hacerlos públicos.

Los misterios que rodean a Crown son muchos. Por ejemplo, su increíblemente rápido crecimiento. De acuerdo con el registro comercial de Zug, la firma, que cuenta con sólo 15 empleados, arrancó con un capital de 200.000 francos (unos 31.000 euros), que a los seis meses se convirtieron ya en 16,6 millones (2,5 millones de euros) y antes del año alcanzaron más de 90 millones (14 millones de euros).

El nombre de Crown ha salido a la superficie en relación al programa de la ONU de petróleo por alimentos para Irak, a los intentos del presidente venezolano Hugo Chávez para obtener un multimillonario crédito libio y a las conversaciones para modernizar una refinería en Cuba. El grupo Alfa era el encargado de realizar el programa petróleo por azúcar con Cuba después de ganar en 1995 el concurso correspondiente, pero al año siguiente suspendió el contrato debido a que La Habana no cumplía con sus compromisos.

El consorcio Alfa Group es un verdadero imperio que tiene negocios en numerosas esferas: bancaria (Alfa Bank), seguros (tres compañías), comercio exterior y nacional de petróleo y sus derivados (las citadas Crown Resources y Alfa Eko), venta de metales, azúcar y alcohol en el mercado interno (Alfa Eko), supermercados (Perekriostok), alimentos (United Food Company), telecomunicaciones e Internet (Golden Telecom / GLDN en NASDAQ y VimpelCom: VIP en NYSE).

Son pocos los que saben que la vodka Smirnoff o la empresa Beelinegsm, una de las principales de telefonía móvil, pertecenen a Alfa. Pero indudablemente su más grande negocio es la Compañía Petrolera de Tiumén (TNK, según sus siglas rusas), la cuarta por su volumen de extracción y la segunda por sus reservas.

Alfa Group mantiene fuertes lazos con el Kremlin, lo que explica la gran influencia del consorcio. Una serie de personajes que hoy ocupan puestos clave en el entorno de Vladímir Putin llegaron al Kremlin desde Alfa.

El más importante es Vladislav Surkov, ex vicepresidente primero del consejo de directores de Alfabank que, como actual vicejefe de la Administración presidencial, tiene un enorme poder. Según calculan los expertos, gracias a él Alfa puede contar con 150 votos en la Duma Estatal.

Dos ex diputados, Andréi Popov, jefe del directorio principal territorial (encargado de la política regional y nacional) y Vadim Boiko, asesor del jefe de la administración presidencial, también son hombres de Alfa.

Además, Alfa controla entre cinco y siete comités parlamentarios, entre los que destaca el de Organizaciones Crediticias y Mercados Financieros. Por último, el ex vicepresidente de Alfabank Konstantín Vetrov dirige ahora el comité de Política Informática de la Duma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de diciembre de 2002