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CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA | Un negocio muy peligroso

Defensa dice que 800 militares están luchando contra el vertido

Fuentes del Ministerio de Defensa salieron ayer al paso de las críticas suscitadas por la presencia de una unidad militar belga en la localidad de Muxía (A Coruña), frente a la escasa visibilidad de las Fuerzas Armadas españolas, asegurando que unos 800 militares participan, de forma directa o indirecta, en la lucha contra la catástrofe del Prestige. Ayer, unos 70 militares de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) realizaban tareas de limpieza en la zonas de Corrubedo y Porto do Son, en la Ría de Muros y Noia, mientras que otros 20 del Cuartel General de la Región Militar Noroeste trabajaban en Mugardos, en la ría de Ferrol.

En la base de la Brilat en Figueirido (Pontevedra) está preparado un retén de unos 30 soldados para incoporarse cuando sea requerido. Desde el pasado fin de semana hay otra sección alertada en la base de Siero (Asturias) ante la aparición de manchas de fuel frente al Principado. El Ejército de Tierra relevó el día 27 a la Armada en las tareas de limpieza, que seguirá realizando con carácter indefinido.

Defensa asegura que ha atendido todas las peticiones de apoyo de las autoridades civiles y que incluso ha ofrecido algunos medios, como una sección de máquinas, que no se han considerado necesario.

Patrullero 'Mahón'

La Armada envió ayer al patrullero Mahón, con base en Ferrol, a la zona donde se hundió el Prestige, a unas 135 millas de las costas gallegas, para recoger muestras de las manchas de combustible. Por su parte, la fragata Andalucía sigue patrullando a unas 25 millas de Finisterre con instrucciones de alejar más allá de las 200 millas de la zona económica exclusiva española a los buques monocasco de más 15 años que transporten fuel o alquitrán.

En la noche del pasado sábado, la Andalucía expulsó al petrolero Moskowsky, abanderado en Malta. El petrolero siguió las instrucciones que la fragata española le transmitió por radio de que tomase rumbo 270 (oeste), por lo que ésta no tuvo que abordarlo y se limitó a escoltarle para asegurarse de que no se daba la vuelta.

Desde el pasado viernes, un avión C-212 del Ejército del Aire, con técnicos y equipos del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), está realizando un estudio sobre el impacto ecológico de la catástrofe. Entre el 22 y el 25 de noviembre, otro avión Cessna Citation del Centro Cartográfico del Ejército del Aire realizó vuelos de reconocimiento en la zona. Desde el día 14 y hasta su hundimiento, el 19, el Prestige fue vigilado sucesivamente por las fragatas Cataluña y Baleares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 2002