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El Gobierno replica a las críticas por su gestión en la crisis del 'Prestige'

Cascos achaca al PSOE la guerra sucia de los GAL para replicar a la crítica por el 'Prestige'

López Aguilar: "¿Qué hacía el ministro divirtiéndose mientras los gallegos sacaban fuel de las playas?"

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez- Cascos, regresó ayer al pasado para responder a las críticas al Gobierno por la gestión de la catástrofe del Prestige. Cascos optó por atacar así al PSOE: "El Gobierno del que formo parte no ha organizado grupos para pegar tiros en la nuca y enterrar en cal viva", señaló en alusión a la guerra sucia de los GAL. Le contestó Juan Fernando López Aguilar: "Dejamos al PP el monopolio de la política del insulto. No entraremos en provocaciones porque queremos que Cascos explique qué hacía divirtiéndose mientras los gallegos, embarrados, sacaban petróleo de las playas".

El ministro Álvarez-Cascos arremetió de forma inédita con enorme hostilidad contra la nueva Ejecutiva del PSOE y sacó a relucir la guerra sucia de los GAL, ocurrida entre 1983 y 1987, en la primera etapa del Ejecutivo socialista. En vez de responder con algún atisbo autocrítico, pasó al ataque con todas las baterías. Dijo que él pertenece a un Gobierno y a un partido "que no han organizado ningún grupo para secuestrar ciudadanos, para pegar tiros en la nuca y enterrar en cal viva". Y no faltaron en su discurso alusiones al caso Filesa, financiación ilegal del PSOE en los años ochenta, ni al escándalo de los fondos reservados, por el que la Audiencia de Madrid condenó a varios altos cargos del Ministerio del Interior de la primera etapa del Gobierno socialista- al conocerse públicamente que el ministro de Fomento, y principal responsable político del área marítima, se encontraba de caza en el Pirineo de Lérida el fin de semana en que se produjo el desastre del buque Prestige.

El ministro de Fomento, que ayer se encontraba en Tenerife inaugurando las nuevas instalaciones del aeropuerto, se limitó a responder, en referencia a su fin de semana de caza, que sus aficiones no son inconfesables y las conoce todo el mundo ya que las practica todos los fines de semana. A partir de ahí se situó como víctima de una "muy elocuente estrategia diseñada" por el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de PRISA, Jesús de Polanco. Según Álvarez-Cascos, ambos "han puesto a los redactores de la Cadena SER a indagar sobre los hoteles en los que los miembros del Gobierno se alojan los fines de semana".

Precisamente, en este momento se encuentran bloqueadas en el Congreso varias preguntas del Grupo Socialista sobre quién financia las jornadas de caza de los fines de semana de Álvarez- Cascos.

Los socialistas no quisieron ayer entrar al trapo de las declaraciones de Cascos. Ni habrá querellas judiciales, pese a la "indecencia" de las declaraciones del ministro de Fomento, ni "respuesta política en la misma longitud de onda que es lo que quiere el PP". "El PSOE le ha dejado al PP el monopolio del insulto", respondió el responsable socialista del área de Justicia y Libertades Públicas, Juan Fernando López Aguilar.

El dirigente socialista explicó que no quería entrar al trapo de Álvarez-Cascos para no desviar la atención de la opinión pública del debate de fondo: la responsabilidad política del Gobierno en la catástrofe ecológica de Galicia. "No vamos a entrar en la dinámica de insultos del PP para esconder sus responsabilidades políticas. Cascos no se va a escapar de tener que explicar en el Parlamento qué hacía el fin de semana en que se produjo la catástrofe del Prestige. Cómo mientras se dedicaba a la caza, numerosos voluntarios, ciudadanos que le pagan el sueldo de ministro, se cubrían de barro para limpiar las costas gallegas de petróleo. Por eso son democráticamente indecentes sus insultos". Álvarez-Cascos comparecerá la próxima semana en la Comisión de Infraestructuras del Congreso para explicar su gestión de la crisis del Prestige.

López Aguilar ve en la respuesta de Álvarez-Cascos una línea de acción política que es "permanente" en el Gobierno del PP: la elusión de responsabilidades políticas. "¿Cuándo el PP, desde que gobierna, ha hecho frente a su responsabilidad ante cualquier problema sin echar la culpa a sus víctimas, sin confrontar las Administraciones, sin reaccionar, como acaba de hacer Álvarez-Cascos, con infinita mezquindad ante las críticas?".

Para el dirigente socialista, en la airada respuesta de Francisco Álvarez-Cascos y en la "recuperación del peor estilo del PP" ve la "incapacidad del Gobierno para responder a todas las interrogantes y responsabilidades del Ejecutivo" en este caso.

Álvarez-Cascos, en vez de responder a las críticas de la oposición y de diversas asociaciones por la ausencia de ministros en el lugar de los hechos en los primeros días de la crisis del Prestige, de la reacción tardía del Ejecutivo por minusvalorar el problema y de la falta de información, se reafirmó ayer en la posición del Gobierno desde el inicio de la crisis del petrolero: "Nadie ha podido decir ni justificar que las decisiones tomadas por el Gobierno respecto al Pretige se hayan tomado mal"; que "los medios de los que se disponen para enfrentarse a la situación son inmensamente superiores a los de cualquier situación precedente" y que "los ocho barcos mejores de Europa especializados en situaciones como la provocada por el Prestige están actuando".

El ministro de Fomento puso su esperanza en que la colaboración entre los países, de los que una muestra importante será la próxima Cumbre de Copenhague, abra los cauces para afrontar a fondo el problema de la seguridad marítima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 2002