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CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

Francia no dejará que el 'Byzantio' pase por el canal de la Mancha

La Armada francesa ha dado instrucciones a la patrullera Flamant para que se sitúe hoy cerca de Dunquerque, en la entrada norte del canal de la Mancha, y se mantenga a la espera de que llegue el petrolero Byzantio, un buque monocasco, de 26 años de antigüedad, que navega con 55.000 toneladas de fuel pesado a bordo. También está a la espera un remolcador. A todas luces, se trata de cerrar el paso al barco, antes de que llegue a aguas jurisdiccionales británicas, si pretende entrar en el canal de la Mancha.

De acuerdo con el pacto franco-español del 26 de noviembre, al que se ha adherido Portugal, un barco monocasco tan antiguo no puede navegar a menos de 360 kilómetros de las costas de España, Francia y Portugal. Por tanto, ningún petrolero sin garantías suficientes puede entrar en el canal de la Mancha, al menos por la zona de jurisdicción francesa.

Fletado por Crown Resources,la misma compañía que perdió el Prestige el pasado día 19, el Byzantio llegará mañana a Rotterdam (Países Bajos), según un comunicado difundido el viernes en Londres por la citada sociedad. Sin embargo, las autoridades holandesas indicaron ayer que no tienen aviso de que el barco pretenda recalar en el país.

La ruta del 'Prestige'

Las informaciones contradictorias hacen temer que los responsables del barco pretendan repetir la ruta del Prestige, desde Estonia a Singapur, para reponer parte de las 70.000 toneladas de fuel hundidas frente a la costa de Galicia.

El Byzantio está registrado en Malta, un país de no muy buena reputación en cuanto a inspección de buques. Y además salió el viernes del puerto de Muuga, en Estonia, después de una inspección en la que las autoridades del país báltico sólo encontraron "pequeñas deficiencias" que no les parecieron suficientes como para retenerlo.

Temerosos de que cualquier incidente provoque otra marea negra, activistas de la organización ecologista Greenpeace trataron de oponerse a que el Byzantio zarpara de Estonia. Una veintena de militantes a bordo de lanchas neumáticas intentaron, sin éxito, bloquear el petrolero. Otro grupo de Greenpeace, a bordo de cuatro lanchas, intentó el domingo lanzar cuerdas al buque cuando surcaba aguas danesas, pero la tripulación las tiró al agua una y otra vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 2002