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La Generalitat controlará L'Aliança hasta que la entidad se recupere

La mutua venderá su edificio en Sabadell, tasado en 7,2 millones

La Generalitat mantendrá intervenida la mutua L'Aliança hasta que ésta dé "muestras claras de recuperación", aseguró ayer en el Parlament el consejero de Economía, Francesc Homs. El plan de viabilidad de la mutua no prevé hasta 2005 que la cuenta de explotación sea positiva. El Gobierno catalán ha aportado este año 12 millones de euros a la entidad, con un agujero de 27,5 millones, por sus urgencias de liquidez.

Fuentes de la mutua aclararon que los 12 millones de euros se le pidieron a la Generalitat porque la eliminación de la facturación irregular en 2002 generó necesidades extraordinarias de tesorería. Los administradores de la entidad no prevén que el Gobierno de la Generalitat inyecte más dinero, que, en todo caso, L'Aliança deberá devolverle.

En total, desde 1997, la mutua ha acumulado una deuda aproximada con la Administración de 33 millones de euros. El grueso de esta cantidad tiene que ver con la facturación al Servicio Catalán de la Salud (SCS) de pacientes atendidos en su condición de mutualistas.

"No es una subvención", aseguró Xavier Pomés, que se estrenó como consejero de Sanidad en el Parlament con la patata caliente de L'Aliança, en una sesión informativa que cosechó críticas de los diputados de la oposición por el alud de cifras que les cayó encima sin haber podido contar con documentación previa para evaluar la situación de la mutua. "Es desinformar", se quejó Dolors Comas (ICV).

Sanidad prevé efectuar otras aportaciones a L'Aliança, pero por la contratación de servicios. Para 2003, el valor de esta actividad para la asistencia a enfermos agudos se estima en 33 millones de euros. En el nuevo concierto habrá una aportación adicional del SCS de 2,2 millones en 2003 (565.000 euros en 2004) para la actividad sociosanitaria.

El plan de viabilidad de L'Aliança a 10 años (que requerirá de tres años "para salir de la UVI", en palabras de Homs, y siete años más para acabar con el patrimonio neto negativo) prevé unas inversiones de 62 millones de euros. Pese a la delicada situación de la mutua, ya en 2003 se empezará a invertir (10 millones) para la reposición de los centros. Cuatro millones procederán de amortizaciones, pero necesitará llamar a la puerta de los bancos. La entidad espera ingresar por cuotas de socios 71 millones en 2003.

Homs enfatizó que la voluntad del Gobierno catalán "no es privatizar" L'Aliança. Sí se prevén desinversiones, como la venta del viejo edificio vacío que la mutua tiene en Sabadell, cuya última tasación fue de 7,2 millones de euros. L'Aliança estima que puede obtener más de nueve millones, aunque está por ver lo que opinen posibles compradores. Lo que se consiga se reinvertirá en la propia mutua, en Lleida.

La sesión parlamentaria ofreció momentos de tensión. La diputada Carme Figueres (PSC) tildó la historia de L'Aliança de "fracaso" y, al plan de viabilidad, de "déjà vu" respecto de los anteriores, y corresponsabilizó al Gobierno autónomo de la situación en la mutua.

Homs sugirió que la oposición se deja llevar por los anteriores gestores de la mutua, contra quienes ha abierto un expediente de responsabilidades como paso previo a una demanda, y que quiere convertir L'Aliança en un "conflicto político". Figueres se consideró "insultada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 2002