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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

Israel invade con carros de combate y excavadoras la ciudad de Gaza

Honores militares para los colonos israelíes muertos en Hebrón

Unos 120 carros de combate y excavadoras, apoyados por helicópteros de ataque Apache penetraron ayer por la noche en la ciudad de Gaza, en la invasión militar israelí más intensa conocida del territorio palestino desde 1994. Mientras los blindados avanzaban a toda velocidad hacia el centro de la población, los helicópteros atacaron con cohetes el cuartel general de la policía palestina en la ciudad.

Los soldados israelíes registraban esta madrugada casa por casa las viviendas de la ciudad buscando militantes palestinos, mientras las excavadoras procedían a demoler algunas casas. Todo bajo la supervisión de los helicópteros Apache, que sobrevolaban constantemente la zona. En la ciudad se mezclaba el sonido de las explosiones con el de las sirenas de las ambulancias y centenares de personas, en su mayor parte mujeres y niños, huían ante el avance de las tropas israelíes. En la Franja de Gaza viven un millón de personas.

"Venganza", clamaban horas antes centenares de jóvenes colonos en el cementerio de Givat Shaoul, en el sur de Jerusalén, donde fueron enterrados los tres civiles muertos en la noche del viernes junto con nueve soldados en un ataque de la Yihad Islámica palestina. El sepelio se convirtió en un acto de reivindicación ultranacionalista, radicalizando aún más el proceso electoral, que debe desembocar en elecciones legislativas el 28 de enero.

"No al terrorismo", gritaban los colonos, venidos en caravana desde el asentamiento de Kiryat Arba, a las afuera de Hebrón, para participar en el entierro de tres de sus miembros encargados de la seguridad del enclave. Rodeado de banderas israelíes, el alcalde de Kiryat, Tsvi Katsover, rindió homenaje a los vigilantes muertos: "Han dado la vida por el país donde habían escogido vivir".

Los tres civiles, miembros de la seguridad privada del asentamiento, recibieron honores militares, de acuerdo con las instrucciones dadas por el primer ministro, Ariel Sharon, a petición de sus amigos y familiares. El gesto tiene mucha trascendencia política, ya que vincula las unidades de vigilancia de las colonias con el Ejército.

"Vamos a demostrar a los palestinos quién es el más fuerte", dijo en el sepelio el diputado del Likud Elie Cohen: "Sé que los palestinos quieren una solución pacífica, pero sus líderes impiden cualquier posibilidad de negociación".

Mientras los colonos enterraban a sus muertos, el Ejército israelí proseguía las operaciones de rastreo en Hebrón para localizar a los militantes implicados en la matanza. Las detenciones superan el medio centenar. Se asegura que ya son nueve las viviendas destruidas en venganza por el ataque. Una de ellas pertenecía a Muhamad Sider, activista de la Yihad Islámica, que, según Israel, fue el cerebro de la emboscada del viernes. La ciudad permanece cerrada por orden militar y bajo toque de queda.

El ministro de Exteriores, Benjamín Netanyahau, se reunió ayer con los embajadores en Jerusalén. Les explicó la situación y reclamó comprensión y solidaridad para con la lucha de Israel contra el terrorismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 2002