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OPINIÓN DEL LECTOR

La deficiente sanidad pública

Lo que sucede en el centro de sanidad de Sant Feliu de Llobregat me deja tan sorprendido que no tengo fuerzas ni para indignarme. Una persona enferma que llama para pedir hora para su médico de cabecera debe esperar ¡dos semanas! ¿Existe vergüenza mayor para un Estado social como es el nuestro (artículo 1.1 de la Constitución Española) que la de no atender a sus ciudadanos enfermos? Las autoridades nos advierten de los peligros de automedicarse. ¿Qué debemos hacer entonces? ¿Esperar en la cama a que para cuando tenga la cita con el médico me haya curado solo o esté tan enfermo que no pueda ni acudir a la visita?

Tampoco faltan el ministro o la ministra de turno, que en un momento de gran lucidez nos culpe a los ciudadanos de bloquear los servicios de urgencias de los hospitales. Claro, como ellos tienen dinero para pagarse un seguro privado... Esto no es más que una consecuencia de las políticas de derechas, que pretenden privatizarlo todo y, por supuesto, es decisivo el papel que desempeña el famoso déficit cero, que origina un déficit de muchos ceros en la sanidad pública, así como en la enseñanza...

Díganme raro, osado, o políticamente incorrecto en los tiempos que corren, pero soy partidario de un Estado con un nivel aceptable de endeudamiento que garantice también un nivel aceptable de calidad y eficacia en los servicios públicos, especialmente en uno tan importante como la salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de octubre de 2002