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Al menos 60 muertos en un atentado en el centro turístico de Bali

La mayoría de las víctimas de la explosión en la isla de Bali son extranjeras, según la policía

Al menos 60 personas murieron ayer, la mayoría de ellas extranjeras, según la policía de Indonesia, en el atentado ocurrido en la isla de Bali, que cada año visitan millones de viajeros occidentales. Dos explosiones se produjeron simultáneamente, una en una discoteca del área de la playa de Kuta, donde se produjo la masacre, y otra cerca de un edificio consular de EE UU, que no produjo víctimas mortales. Varios testigos describieron escenas dantescas de la discoteca Sari y sus alrededores, salpicados de restos humanos. El caos y el pánico se apoderaron de la principal zona turística de la isla.

La Embajada de EE UU había advertido de la presencia de extremistas islámicos

Los miles de visitantes que disfrutaban de la noche del sábado en la multitud de restaurantes, terrazas y discotecas de Bali se quedaron petrificados por el horror. Un oficial de la policía señaló que las explosiones se produjeron de manera simultánea, en torno a las 23.30 locales (17.30 hora peninsular española). La explosión más potente y mortífera se produjo en el Sari Club, de Kuta, una de las discotecas más frecuentadas por turistas extranjeros. La policía confirmó que la explosión en las inmediaciones de un edificio consular estadounidense en Denpasar, la capital provincial, no produjo muertos ni heridos después de que las informaciones iniciales indicasen que había causado tres muertos.

La explosión desató un terrible incendio en el Sari Club. Más de seis horas lucharon los bomberos contra las llamas y un humo especialmente denso. Los servicios de socorro trataban esta madrugada de abrirse camino entre los rescoldos de la discoteca para recuperar los cadáveres de quienes se quedaran atrapados por las llamas. Un fotógrafo local, Murdani Usman, aseguró que había visto cómo 15 coches habían resultado destrozados por una de las explosiones. "Vi un hombre, que parecía de origen indonesio, sin cabeza", dijo.

"Hay un pánico tremendo. Los destrozos alcanzan a varios cientos de metros del lugar de las explosiones", relató un testigo. "Muchos de los muertos están completamente carbonizados o destrozados, con restos esparcidos por una amplia zona ", señaló otro testigo. Un empleado del hospital Sanglah señaló que, por lo menos, habían ingresado 50 heridos en los momentos inmediatamente posteriores al ataque y que no paraban de ingresar nuevas víctimas.

Según la policía, todo apunta a que se trata de un atentado con bomba que, hasta el momento no ha sido reivindicado por ningún grupo o individuo.

La nacionalidad de los muertos extranjeros no ha sido comunicada por las autoridades indonesias, que precisarán tal vez varios días para identificar los cadáveres, debido sobre todo al terrorífico estado en que han quedado muchos de ellos. Sin embargo, fuentes policiales indonesias señalaron que gran parte de las víctimas extranjeras podrían ser estadounidenses y australianos.

En las últimas semanas, la Embajada de Estados Unidos en Indonesia -el país musulmán más poblado del mundo, con 225 millones de habitantes- había lanzado una serie de advertencias sobre la actividad de grupos extremistas islámicos y sobre el temor de que los estadounidenses pudiesen ser el objetivo de grupos terroristas cercanos a Al Qaeda, la organización de Osama Bin Laden, que la Casa Blanca considera responsable de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Washington y Nueva York.

Muchos especialistas han señalado que Indonesia, un país sometido a constantes enfrentamientos étnicos, es el eslabón más débil en la guerra contra el terrorismo, porque el Gobierno de Yakarta teme que una política demasiado dura contra los integristas islámicos provoque una rebelión.

Desde hace cuatro años Indonesia vive una intensa crisis política: primero sufrió una grave crisis económica que arrastró a los países vecinos, posteriormente Suharto dejó el poder que ocupó durante 32 años, después perdió el territorio de Timor Este y más tarde se vio afectada por constantes enfrentamientos étnicos en varias regiones independentistas.

La actual presidenta del país es Megawati Sukarnoputri, que llegó al poder en julio de 2001, cuando fue obligado a dimitir su antecesor, Abdurrahman Wahid. Las próximas elecciones presidenciales están previstas para el año 2004.

A pesar de que casi todos los gobiernos occidentales recomiendan a sus ciudadanos que no viajen a numerosas zonas de Indonesia, la isla de Bali, de mayoría hindú, siempre había sido considerada un oasis de paz, visitado por millones de turistas de todo el mundo -sobre todo estadounidenses, australianos y japoneses-, que se concentran en la capital regional, Denpasar, y en la zona de Kuta.

Aunque las primeras informaciones de las autoridades indonesias señalaron que el consulado de EE UU en Bali se encontraba a unos 250 metros del lugar de una de las explosiones, un portavoz del Departamento de Estado en Washington señaló que no era el consulado en sí, sino "un edificio consular estadounidense". "Por el momento no parece que nuestra legación diplomática haya sido el objetivo", dijo un funcionario, que indicó que EE UU sólo disponía de "algunas oficinas" en Bali.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002