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Un destino de vacaciones en el país musulmán más poblado

El lugar donde ayer se registraron dos explosiones que acabaron con la vida de al menos 60 personas, la isla de Bali, es un sitio paradisíaco, destino de millones de turistas al año. Según confirmaba anoche la Oficina de Información Diplomática no es necesario obtener un visado para estancias turísticas de menos de dos meses en Bali, por lo que es imposible conocer el número exacto de españoles que pudieran encontrarse ayer en la isla. El Ministerio de Exteriores puso en marcha "todos los medios para confirmar si hay algún español entre los afectados".

Las agencias de viajes especializadas definen el lugar como un paisaje único en el que se mezclan palmeras y arrozales; de montañas cruzadas por riachuelos que desembocan en las famosas playas cristalinas de los catálogos. Bali se ha convertido en un típico destino de viaje de novios. Esta madrugada llamaron a EL PAÍS algunos padres preocupados porque no habían localizado a sus hijos.

Sin embargo, el turismo en Indonesia, centrado sobre todo en Bali, sufre este año una caída con respecto a 2001. En el primer semestre han visitado la isla dos millones de turistas, lo que supone un 1,2% menos que en el mismo periodo del año anterior. Este descenso del turismo es atribuido a la inestabilidad que sacude al archipiélago, donde se desarrollan conflictos separatistas. Inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, Indonesia sufrió una cancelación masiva de reservas. En Bali, ese descenso de turistas fue del 5,6%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002