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Mohamed VI expresa al rey Juan Carlos su "determinación" de superar la crisis

El monarca alauí felicita al jefe del Estado español con motivo de la fiesta nacional

El rey Mohamed VI felicitó ayer a don Juan Carlos con motivo de la fiesta nacional española, y le transmitió su 'determinación de elevar las relaciones' entre España y Marruecos, 'ricas por su historia común y la homogeneidad de su cultura, al rango que se merecen en la región mediterránea'. El telegrama, efusivo, pone una vez más de relieve que el monarca alauí distingue entre su relación con su 'tío' el rey de España, que no debe ser afectada por la crisis diplomática que estalló el año pasado, y la actitud muy crítica que mantiene frente al Gobierno español.

'Aprovechamos la ocasión' de la fiesta nacional, reza el telegrama enviado por Mohamed VI, 'para reiterar nuestro orgullo por las relaciones de amistad que nos unen a su majestad, así como los lazos existentes entre nuestras dos familias'. La felicitación llega a don Juan Carlos cuando se han producido, desde hace unos días, pequeños gestos de distensión.

El miércoles pasado, el presidente José María Aznar no sólo remitió un telegrama de felicitación a Driss Jettu, el nuevo primer ministro marroquí, sino que le llamó por teléfono para darle la enhorabuena. En conversaciones telefónicas con sus amigos españoles, el propio Jettu expresó su deseo de superar la crisis bilateral.

El viernes a mediodía dos altos cargos marroquíes se desplazaron a Ceuta para asistir, en los jardines militares de La Hípica, a la conmemoración de la patrona de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar. La inesperada presencia del comandante en jefe de la gendarmería y del director regional de aduanas de Tetuán fue interpretada por Luis Vicente Moro, delegado del Gobierno, como 'un detalle (...) importante', según declaró a Efe. Ningún responsable marroquí había visitado la ciudad autónoma desde el enfrentamiento, en julio, en torno al islote de Perejil.

El agregado militar de la Embajada de Marruecos en Madrid asistió ayer, desde la tribuna de invitados extranjeros, al desfile militar del 12 de octubre. Su presencia supuso un 'gesto de buena voluntad', según declaró a Onda Cero el ministro de Defensa, Federico Trillo.

El cariñoso telegrama enviado por Mohamed VI a su 'tío' español, como llama públicamente a don Juan Carlos, no significa, sin embargo, el anuncio de una pronta reconciliación hispano-marroquí. El pasado 5 de enero el monarca alauí ya remitió una efusiva felicitación al rey de España, con motivo de su cumpleaños. La enviada ayer fue difundida por MAP, la agencia de prensa marroquí.

'Reitero la voluntad que nos anima de preservar las relaciones de buena vecindad y de cooperación ejemplar entre nuestros dos países (...)', escribió entonces Mohamed VI. 'Imploro a Dios para que nos ayude a continuar nuestra acción común para la consolidación del entendimiento y de la comprensión para el bien de nuestros dos países y de nuestros pueblos amigos', concluía. El texto despertó vanas especulaciones sobre la inminente vuelta a Madrid del embajador marroquí, a quien el soberano alauí llamó a consultas el 27 de octubre pasado.

El afecto que Mohamed VI ha mostrado hacia la familia real española no parece concordar con que sus miembros no fuesen invitados a la boda del monarca alauí, en Rabat, con Salma Bennani. En el palacio de La Zarzuela se informó en su día de que no se recibió invitación alguna. El Gobierno español había explicado antes que, dada la mala relación, los reyes no acudirían a Rabat al enlace aunque se les invitara. Es posible que ello incitara al palacio real alauí a no remitir el tarjetón.

El último episodio de la crisis bilateral ocurrió el pasado 22 de septiembre, cuando el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, anunció que no acudiría a la reunión, prevista para el día siguiente en Madrid, con su homóloga Ana Palacio, porque un helicóptero militar español había aterrizado en Perejil. El Gobierno español desmintió este hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002