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La Cámara de EE UU autoriza a Bush a atacar Irak con 133 votos en contra

Cinco republicanos votaron contra el presidente, y las filas demócratas quedaron divididas

George W. Bush había reclamado al Congreso un "apoyo claro" a su agresiva política respecto a Irak. Ayer obtuvo lo que quería de la Cámara de Representantes, que aprobó, por 296 votos a favor y 133 en contra, una resolución previamente pactada con la Casa Blanca. El Senado apuraba las últimas horas de debate y se disponía a aprobar también hoy el uso de la fuerza militar contra Irak. "Esta votación", dijo Bush, "envía un mensaje muy claro al régimen iraquí: o se desarma y cumple todas las resoluciones de Naciones Unidas, o será obligado a hacerlo".

Bush señaló que Francia y Rusia, reticentes ante la resolución-ultimátum que EE UU propone a la ONU, debían escuchar el mensaje: "La Cámara de Representantes ha hablado con claridad al mundo y al Consejo de Seguridad de la ONU. La creciente amenaza de Irak debe ser eliminada, de forma rotunda y definitiva", afirmó, después de que se conociera el resultado de la votación parlamentaria. La resolución de la Cámara de Representantes recogía las principales exigencias de Bush, bajo algunas condiciones impuestas por los demócratas. El presidente dispondrá de poderes para ordenar la guerra, pero sólo podrá hacerlo cuando hayan sido agotadas todas las opciones diplomáticas, y, una vez iniciado el conflicto, tendrá que informar al Congreso cada 60 días.

El texto, aprobado con mucha más holgura que las resoluciones previas a la guerra del Golfo, será una herramienta muy útil para el presidente. Desde hoy, Bush podrá exhibir el apoyo de sus parlamentarios al negociar con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad la dificultosa resolución sobre Irak. Cuando amenace diciendo que, si la ONU no logra actuar, EE UU lo hará, ya no será sólo su palabra, sino la de todo el poder político estadounidense.

Al menos cinco republicanos votaron contra el presidente, y las filas demócratas se dividieron. Quienes se negaron a seguir a Dick Gephardt, líder de la minoría demócrata en la Cámara y principal artífice del pacto con la Casa Blanca, respetaron la opinión antibelicista mayoritaria en las bases del partido. Varios de ellos recordaron que los generales en la reserva más prestigiosos, desde Schwartzkopf a Zinni, desaconsejaban la guerra, y reclamaron a Bush que se asegurara de contar con el respaldo legal de la ONU y con una amplia coalición militar: "Si esto se convierte en una guerra de EE UU contra Irak, en algunos países se interpretará como una guerra contra todo el mundo árabe", advirtió John Spratt, representante de Carolina del Sur.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de octubre de 2002