Nicaragua celebra el desafuero por robo del ex presidente Alemán

El gobernante será procesado por corrupción y fraude al Estado

El ex presidente de Nicaragua (1997-2000) Arnoldo Alemán fue expulsado de la presidencia del Congreso para facilitar su desafuero y procesamiento como reo de corrupción. Sólo robando, según los cargos judiciales, pudo amasar una de las fortunas más cuantiosas de América Latina. El Gobierno convocó a festejar en las calles la destitución de un político que fue carbonero, vendedor de huevos, alcalde de Managua y es sospechoso de defraudar al Estado más de cien millones de dólares. Buena parte de los habitantes de Nicaragua, que compite en miseria con Haití, gana menos de un euro al día.

'Lo ocurrido en la Asamblea Nacional marca un hito histórico, y por ello voy a interrumpir mis compromisos en Miami para estar el sábado en la concentración que celebrará esta victoria de todos los nicaragüenses', dijo el presidente, Enrique Bolaños, un empresario de 74 años que pertenece al partido de Alemán, el conservador Liberal Constitucionalista. El miércoles, la junta directiva del Congreso, que presidía el ex jefe de Gobierno, de 57 años, fue destituida por una nueva mayoría integrada por nueve diputados liberales leales a Bolaños y los 38 del opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional. Esta nueva mayoría tramitará la retirada de su inmunidad parlamentaria.

Alemán, siempre turbio y jactancioso, prometió ayer oponerse a su destitución con 'el uso de todo lo que señalan los estatutos, los reglamentos y todo lo que señala la ley y la Constitución de Nicaragua'. Fue expulsado por el voto de 47 de los 48 diputados presentes en la sesión, mientras los 45 legisladores fieles al imputado se ausentaron. 'Se cumplió la voluntad soberana del pueblo en ese Parlamento para destituir a la directiva que era cautiva de Alemán', declaró Daniel Ortega, el líder del sandinismo, aliado del reo en el reparto de las instituciones durante buena parte de su Administración.

El desafuero abocaría al ex presidente a un juicio sin precedentes en un país arruinado por las calamidades físicas y políticas. Se le calcula una fortuna cercana a los 250 millones de dólares y su caída en desgracia comenzó poco después del relevo presidencial el pasado 10 de enero. De acuerdo con su declaración de bienes, su capital aumentó de 25.000 dólares, en 1990, año en que fue elegido alcalde de Managua (1990-1997), a poco más de un millón de dólares en enero de este año. Miente descaradamente, según las pruebas judiciales, que le endilgan numerosas fraudes, nepotismo y lavado de dinero.

Todo se trata de 'un invento' de los medios de comunicación, según el reo, que en 1990 contrajo nuevamente matrimonio con una maestra nicaragüense, María Fernanda Flores, de 34 años, que conoció en Miami. Algunos de sus colaboradores fueron encarcelados y otros huyeron del país. Alemán se atrincheró detrás de la inmunidad y el poder de la presidencia del Congreso, pero Bolaños no cejó en sus esfuerzos para tratar de convencer a sus gobernadores de que la impunidad tocaba a su fin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de septiembre de 2002.

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