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ELECCIONES EN ALEMANIA

Schröder y Stoiber cierran sus campañas con pronóstico de empate en los sondeos

El escritor Günter Grass arropa al canciller alemán en el mitin de fin de campaña

El tambor de hojalata de Oskar volvió a sonar ayer con fuerza, con entusiasmo, en un mitin en Dortmund, muy lejos de su ciudad natal de Danzig (Gdansk), a poco más de un día de la apertura de los colegios electorales en una campaña sin precedentes. Hace muchos años que no se veía en público a Günter Grass, premio Nobel, el viejo gran hombre de las letras alemanas, tan entusiasmado, ilusionado y feliz como ayer en la Stadthalle de esta vieja ciudad industrial.

Desde principios de los años setenta, cuando Grass asumió la defensa de Willy Brandt frente a la marejada de calumnias del revisionismo alemán obsesionado por dinamitar los Ostverträge (los acuerdos por los que Alemania regularizaba sus relaciones diplomáticas y fronterizas con el Este de Europa), no se había visto a Günter Grass tan motivado y emocionado como ayer, después de un discurso tan vibrante como calculado de Gerhard Schröder.

Atrás parecen quedar años de relaciones tibias entre la cúpula del SPD y el escritor. Aplaudió a rabiar en todas las interrupciones a las que obligó el público al líder socialdemócrata, cuando éste dijo que en cuestiones existenciales el destino de Alemania se decide en Berlín y "en ningún otro sitio" y se refirió a la "verdadera amistad" con los aliados que supone decirles cuando se está de acuerdo con ellos y cuando no. Finalmente, Grass, que llevaba una de sus legendarias americanas de tweed, dio un abrazo al canciller y, en un gesto que provocó un atronador aplauso, se quitó la corbata y se la dio a su candidato. La escena hubiera conmovido a Willy Brandt, su amigo.

El candidato democristiano (CDU-CSU) a la cancillería alemana, Edmund Stoiber, eligió Berlín para cerrar anoche su campaña electoral. Con duros ataques personales en contra de Schröder, Stoiber arengó ayer a cerca de 10.000 personas en el polideportivo Max Schmeling en Berlín, un territorio prusiano y protestante que hasta ahora le ha sido bastante esquivo. En su repaso de los argumentos económicos, de seguridad interior y política externa que, a su juicio, justifican un cambio de Gobierno, alcanzó a citar al jefe de Gobierno español, José María Aznar, quien le habría dicho que el problema de Alemania es que, a diferencia de España, cuenta con un lujoso Estado de bienestar. "Hemos aprendido mucho de vosotros, pero en España sólo nos permitimos lo que podemos financiar. En Alemania, en cambio, os estáis permitiendo lo que no tenéis", citó Stoiber a Aznar.

Las últimas 24 horas antes de la apertura de las urnas, el primer ministro de Baviera las pasará en su tierra. Hoy Stoiber inaugurará en Múnich la tradicional fiesta de la cerveza y asistirá por la tarde a un partido de fútbol en el que el poderoso Bayern de Múnich es posible que aplaste al Energie Cottbus, equipo de lo más profundo de Alemania del Este. Para mayor orgullo regional, Stoiber incluso participará en un desfile de trajes típicos, antes de dirigirse a Berlín a aguardar los resultados electorales junto a la presidenta de la CDU, Angela Merkel.

En Alemania no existe día de reflexión. Por eso, también Schröder, podrá aprovechar la jornada de hoy para arañar los últimos votos en un mitin en Rostock, la mayor ciudad de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde se celebran elecciones regionales, simultáneas a las federales.

Según dos encuestas publicadas ayer, el SPD logrará entre un 0,5% y un 1% más que la CDU-CSU, que llega casi al 37%. Hace pocos días el SPD llegó a tener tres puntos de distancia. Los Verdes se mueven en torno al 7%. Es probable que el Partido Liberal Democrático (FDP) los supere en unas décimas. Ayer, una vez, el FDP dejó traslucir fuertes tensiones internas. Uno de sus tres vicepresidentes, Jürgen Möllemann, volvió a la carga con sus ataques en contra de Israel y el Consejo Central de los Judíos en Alemania.

El ex comunista Partido del Socialismo Democrático (PDS), por el contrario, quedaría fuera del Parlamento, al no lograr superar el 5% de los votos. Tampoco entra el PDS por la vía de que tres de sus candidatos triunfen en al menos tres circunscripciones electorales.

Habida cuenta de márgenes de error de hasta el 3% en los son-deos, son posibles coaliciones gubernamentales entre democristianos (CDU-CSU) y liberales (FDP); socialdemócratas (SPD) y Los Verdes; o el SPD y la CDU. Esta última gran coalición, entre los dos mayores partidos alemanes, es una posibilidad real si los ex comunistas, en contra de los pronósticos, logran volver a ingresar a la Cámara baja del Parlamento (Bundestag).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 2002