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David Lynch se rinde hechizado a Marraquech durante su festival

Los viejos muros y coloridos azulejos han inspirado a David Lynch en su visita al Festival Internacional de Cine de Marraquech, que ayer brindó un homenaje a su inquietante creatividad de la mano de Catherine Deneuve. 'Me fascinan sus películas, incluso las que no llego a comprender', dijo la actriz francesa antes de la proyección de Mulholland Drive, el último título del cineasta norteamericano, un filme enrevesado y con escenas de fuerte erotismo lesbiano.

'Es bueno que las películas viajen. El cine es una lengua universal que acerca a la gente y nos permite comprender otros lugares y culturas', señaló el realizador poco antes de recibir la Estrella de Marraquech, una de las distinciones más significadas. 'Un festival es una celebración del cine y puede inspirar a otras personas a realizar su propia película', añadió. El brote de inspiración que Lynch sintió al pasear por la histórica capital de Marruecos quizá le ayude a forjar la idea de su próximo filme, pero quedará sin duda plasmado en las cerámicas y proyectos fotográficos que actualmente tiene en desarrollo.

El festival ha aceptado la situación creada tras el 11-S y ayer celebró un debate bajo el lema Poder y responsabilidad del cine moderado por el filósofo Bernard-Henry Lévy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002