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Turner se convierte frente al mar en un 'visionario del color'

La Fundación Juan March expone una selección de acuarelas del pintor romántico

'El color crece como una dimensión luminosa, con el espíritu dentro', decía ayer José Jiménez, catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autómona de Madrid, ante las acuarelas de J. M. W. Turner (Londres, 1775-1851) que forman la exposición Turner y el mar, procedentes de la Tate, de Londres. La muestra de 70 obras sobre tema marino se inaugura mañana en la Fundación Juan March, de Madrid (Castelló, 77, entrada libre).

Una conferencia de José Jiménez sobre La doble vida de Turner inaugurará mañana la primera exposición de la temporada de la Fundación Juan March, de Madrid. 'Turner no es simplemente uno de los más extraordinarios coloristas de la historia de la pintura. Es un visionario del color, un poeta de la luz'.

Estas opiniones se podrán contrastar hasta el 19 de enero en el montaje de 70 obras, acuarelas salvo dos óleos y nueve grabados a partir de acuarelas, que proceden del legado de Josep Mallord William Turner depositado en la Tate, de Londres. Las acuarelas, algunas nunca expuestas, forman parte de ese fondo y para su exposición se han seleccionado piezas realizadas entre los años 1795 y 1851.

La amplia producción de Turner, unas 20.000 obras, se entregó al British para la formación de un museo dedicado al artista inglés, que nunca se construyó, y su legado fue a parar a la Tate, que consagra un espacio en la ampliación de la Tate Britain. La exposición de Madrid procede de Baltimore y después viajará a la Fundación Gulbenkian, de Lisboa.

Sentido de libertad

José Capa, director de exposiciones de la Fundación Juan March, recordó ayer la 'excelente relación' con la Tate, con la anterior muestra de Rothko y otros préstamos. En España se ha visto la obra de Turner desde los años ochenta en el Museo del Prado y en la Fundación La Caixa. La fascinación por el mar se concretó en dos exposiciones en la Tate, de las que no se publicó catálogo. La de Madrid es la más completa, con formatos grandes, y se puede observar la evolución del artista, desde sus primeras obras cuando tenía 21 años a las pinturas del estuario del Támesis vistas de la costa sur de Inglaterra, la serie Liber Studiorum, ilustraciones para libros, acuarelas en papel azul, estudios en Margate y cuaderno de apuntes de balleneros. 'Es un proceso de búsqueda, un cambio de profundización y sentido de la libertad, que rompe la norma y valora la obra inacabada y el fragmento', asegura José Jiménez.

El mar aparece en calma, en tempestad, solitario o surcado por barcos de vapor y de velas, que los visitantes pueden identificar con el folleto de mano que explica los números de los cuadros y participar con la hoja didáctica.

José Jiménez propone fijarse en la construcción interior y la dimensión espiritual de la representación de la naturaleza. 'Turner es un romántico que busca la libertad del yo. En el conocimiento de la naturaleza, pasa de la sensibilidad romántica a la sensibilidad clasicista'.

Los temas marinos surgen de su propia biografía de gran viajero, en diligencias y barcos de vela, que frecuenta puertos y ambientes marítimos. Una leyenda dice que se ató a un mástil para poder pintar una tormenta. 'Tiene interés por la naturaleza dinámica, como algo vivo. Es un artista actual, por la utilización del color y la luz, que se anticipa a las tramas de color de Rothko. 'Un gran pionero, como Friedrich y Goya'.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo (con estudios de José Jiménez e Ian Warrell, comisario de la muestra), una edición de seis reproducciones y un ciclo de conferencias (Jiménez, Arnaldo, Calvo Serraller, Pena y Torres).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002