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Interior pide a empresarios canarios ayuda para pactar con países africanos la repatriación de inmigrantes

Las Cámaras de Comercio canarias mantienen vínculos con varios Estados subsaharianos

El delegado del Gobierno para la Extranjería, Ignacio González, ha pedido a las Cámaras de Comercio de Canarias que realicen gestiones ante los Gobiernos de países de África occidental para negociar futuros acuerdos de repatriación de inmigrantes irregulares. Las cámaras mantienen excelentes relaciones comerciales en la zona, lo que les otorga una importante influencia en países en los que España ni siquiera tiene embajada. La noticia ha sido confirmada por el Ministerio del Interior, la Cámara de Comercio de Tenerife y el Ejecutivo de Canarias, que hace de intermediario entre los empresarios y el Gobierno central.

El presidente de la Cámara de Comercio de Tenerife, Ignacio González (tocayo del delegado del Gobierno para la Extranjería), mantiene importantes negocios en Senegal. Cuando viaja a Dakar suele ser recibido en el aeropuerto por las más altas autoridades del país. Según fuentes de su entorno, no es ajeno a la costumbre de veranear en Canarias que tienen varios mandatarios de África Occidental. Su influencia en la zona es, pues, manifiesta.

'Tenemos delegaciones en Senegal, Cabo Verde y Agadir, y exploramos contactos para abrir otras en Nuakchot, en Ghana y en Gambia', dice el encargado del área internacional de la Cámara, hijo del presidente de este organismo y también llamado Ignacio González. El 98% del comercio exterior de las islas está relacionado con África occidental.

Fuentes del Ministerio del Interior explican que el delegado para la Extranjería conoció el potencial de las Cámaras de Canarias durante su etapa como secretario de Estado para las Administraciones Públicas. Cuando fue designado para el puesto que ocupa actualmente, decidió abrir todos los canales de comunicación posibles con los países africanos generadores de inmigración irregular hacia España para firmar acuerdos de regulación de los flujos migratorios. Con algunas de esas naciones el Gobierno no mantiene relaciones en el ámbito de la inmigración y los contactos diplomáticos se limitan a lo imprescindible. En cambio, los empresarios canarios tienen excelentes vínculos comerciales y políticos.

'Por el momento estamos en la etapa de planificación', dice un portavoz de la Delegación para la Extranjería. 'En primer lugar, intentamos elevar el nivel de las relaciones para luego abordar el problema de la inmigración'. El delegado aspira a vincular los factores comerciales con los migratorios: 'La idea es condicionar futuros planes de ayuda al desarrollo con la disposición de los Gobiernos para aceptar a sus nacionales que han entrado ilegalmente en España'. En la actualidad, la policía no puede expulsar a miles de subsaharianos cada año porque sus países se niegan a reconocerlos como ciudadanos. Las autoridades se ven obligadas a ponerlos en libertad, con una orden de expulsión que les impide regularizar su situación y los aboca a la marginalidad, a la explotación y a la delincuencia. En África, el Gobierno sólo ha conseguido suscribir acuerdos de repatriación con Marruecos y con Nigeria.

Las Cámaras de Tenerife y Las Palmas están implantadas en el África subsahariana desde tiempo inmemorial, aunque su presencia es más patente desde hace cuatro años. Sus responsables afirman que los controles para frenar la brutal incidencia de la inmigración ilegal en las islas les han perjudicado. 'El cierre de las fronteras españolas ha convertido en una odisea el comercio de los empresarios de la zona que necesitan desplazarse a Canarias para cerrar sus negocios con los industriales locales. El flujo de capital sufre un fuerte retroceso', explica Ignacio González (hijo).

Las medidas de control han afectado también a la formación de cuadros para las empresas canarias en el continente vecino. 'Tenemos una figura que denominamos el becario inverso. Se trata de traer a ciudadanos de los países africanos, a los que impartimos cursos de entre tres y seis meses. Las cámaras sufragan una parte de su formación, y otra la abonan las empresas en las que trabajarán al volver a su país. Pues bien, ahora tenemos serios problemas para continuar con ese programa'.

'Becarios inversos'

Hasta ahora han sido formados en el archipiélago entre 200 y 300 becarios inversos. Ni uno solo de ellos ha querido quedarse en España. Esto hace pensar a las cámaras que se encuentran en el camino correcto para paliar el fenómeno de la inmigración.

'La renta per cápita de los países subsaharianos es 30 veces menor que la de España', relata González. 'La solidaridad familiar es allí muy importante, por lo que un solo trabajador da de comer a una media de 20 o 22 personas. El camino correcto es, pues, invitar a Europa a apostar por esos países con inversiones fuertes. Porque nadie se va de su tierra por gusto'. González confirma la existencia de contactos con el Ministerio del Interior, a través del Gobierno de Canarias: 'Debimos haber comenzado a trabajar en esta línea hace años. Hemos perdido un tiempo precioso'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002