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CONFERENCIA SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE

La cumbre de la Tierra acaba con pocos compromisos y duras críticas de las ONG

La UE lanza una iniciativa sobre energías renovables y varios países se unen a ella

La cumbre de la Tierra culminó ayer con valoraciones de moderada satisfacción entre las delegaciones europeas por los compromisos logrados, las quejas y frustraciones de numerosos países en vías de desarrollo y la fuerte crítica de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG), que consideran que la conferencia ha fracasado por no poner en marcha medidas necesarias para promover el desarrollo sostenible. El presidente surafricano, Thabo Mbeki, dijo al clausurar la reunión que el éxito o el fracaso lo marcarán la puesta en práctica de las medidas adoptadas en Johanesburgo.

Los acuerdos de la cumbre son una Declaración Política y un Plan de Acción, entre cuyos resultados destacan el compromiso de reducir el número de personas en el mundo que no tienen acceso al agua potable y el saneamiento de las aguas residuales, la defensa de la biodiversidad y los recursos pesqueros. No se llegó, sin embargo, a compromisos concretos para potenciar las energías renovables.

"La cumbre ha impulsado hacia la acción global a muchos sectores sociales y ha hecho del desarrollo sostenible una realidad", declaró ayer Kofi Annan, secretario general de la ONU, en su valoración de la conferencia. "Los gobiernos han acordado aquí una serie impresionante de compromisos y acciones que supondrán un auténtico cambio para la gente en todas las regiones del mundo".

Sin embargo, en la última sesión plenaria, en la tarde de ayer, se escucharon en las intervenciones de los delegados mensajes de frustración junto a apreciaciones positivas. El delegado de México, por ejemplo, señaló su aceptación del Plan de Acción pero indicó tres reservas por el hecho de que no se ha recogido el problema de la vulnerabilidad por los efectos del cambio climático, por no haberse logrado un acuerdo para tener un objetivo global de cara a aumentar la aportación de las energías renovables y porque los problemas específicos de las mujeres no han sido debidamente reivindicados en la cumbre.

En un juego de palabras con las iniciales de la cumbre, en inglés WSSD, la organización WWF, definía la reunión con las mismas iniciales pero otras palabras: Cumbre mundial de los Acuerdos Ventajosos, "porque ha fallado rotundamente en el objetivo de asumir la acción necesaria para reducir los patrones de producción y consumo insostenible que están empobreciendo nuestro planeta y la gente que vive en él".

Greenpeace denunció la falta de ambición del Plan de Acción de Johanesburgo, pero advirtió: "Decir que la cumbre no vale para nada es hacer el juego a EEUU, que ha utilizado esta conferencia para debilitar el sistema de Naciones Unidas". El hecho de que el medio ambiente "haya regresado a la agenda internacional y el lugar destacado ocupado por las energías renovables y el rechazo de los subsidios que son dañinos para el medio ambiente, son resultados positivos de la cumbre", agrega la nota.

La clave del éxito

"La cuestión crítica es qué va a pasar después de la conferencia", declaró por su parte el presidente surafricano y presidente de la conferencia,Thabo Mbeki. "El que estas decisiones se lleven a la práctica o no, es lo que va a determinar si Johanesburgo ha sido un éxito o no", añadió.

La Unión Europea mantuvo un tono de satisfacción moderada al aceptar que en estas cumbres hay que negociar y que no siempre uno logra todo lo que pretende. Pero sus representantes resaltaron "el papel de liderazgo jugado por la UE". El primer ministro danés y actual presidente comunitario, Anders Fogh Rasmunssen, destacó la importancia de los compromisos adquiridos en materia de acceso al agua potable, productos químicos, biodiversidad, recursos naturales, protección para las reservas pesqueras y cambio de patrones de producción y consumo hacia la sostenibilidad. "Tenemos los objetivos, ahora queremos la acción", dijo Rasmunssen.

El peor trago para los europeos, que anunciaron ante la cumbre su propósito de lograr compromisos concretos en objetivos y calendarios, ha sido no conseguirlo precisamente en uno de los puntos fuertes: las energías renovables. El Plan de Acción, ante la oposición de EE UU y del bloque de los países en desarrollo, no recoge la propuesta europea de que en 2010 el 15% de la energía primaria del mundo proceda de fuentes renovables.

Nuevo intento

Pero no por ello se dieron por vencidos los europeos y ayer, en el plenario final de la cumbre, lanzaron una iniciativa para que los países y regiones que lo deseen, y en primer lugar la UE, adquieran compromisos de fechas y objetivos de implantación de las energías renovables, y un sistema de fiscalización de cumplimiento de los objetivos. Una veintena de países se adhirieron ayer mismo en sus discursos, incluidos México, Argentina, Brasil, Turquía, Samoa y otros pequeños países insulares, Suráfrica y Uganda, así como los europeos que aspiran al ingreso en la UE.

El último acto de la cumbre fue la adopción de la Declaración Política, un documento muy reducido en extensión respecto a la propuesta presentada el pasado lunes, producto de las negociaciones mantenidas entre el anfitrión de la cumbre, Suráfrica, con los grupos de países.

En la declaración, los países asumen "una responsabilidad colectiva para hacer avanzar y reforzar la interdependencia y el mutuo apoyo entre los pilares del desarrollo sostenible -desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente- a nivel local, nacional, regional y global". También se especifica el compromiso para erradicar la pobreza y se señala que la gran distancia que divide a la humanidad entre ricos y pobres, así como la creciente distancia entre los mundos desarrollado y en desarrollo suponen una gran amenaza a la prosperidad, seguridad y estabilidad globales.

El documento recoge un solemne compromiso: "Desde el continente africano, cuna de la humanidad, solemnemente prometemos a los pueblos del mundo y a las generaciones que heredaran esta tierra, que tenemos la determinación de asegurar que nuestra esperanza colectiva en un desarrollo sostenible sea realizada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de septiembre de 2002