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Lavagna envía al FMI el borrador del acuerdo que quiere firmar en breve

El Gobierno argentino solicita únicamente la postergación de los vencimientos de la deuda

El ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, envió ayer a Washington el borrador de la carta de intención que propone al Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar un acuerdo. La propuesta contiene las metas fijadas para el plan económico, basado en una reducción del número de bancos que operan en el país, un estricto control del déficit público y la libre flotación del peso.

Roberto Lavagna, ministro de Economía de Argentina, envió anoche a Washington el borrador de la carta de intención para intentar alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Interncacional (FMI).

El documento, guardado celosamente por los funcionarios del ministerio, contiene las propuestas básicas que el Gobierno argentino eleva al FMI de cara a un acuerdo que reflote a la economía del abismo en el que hoy se halla. 'En un plazo máximo de 10 días, el Fondo debe emitir su respuesta, y de ahí al cierre del acuerdo resta sólo el paso formal de la firma', señaló un portavoz del Gobierno.

La propuesta que Lavagna envió por fax a los técnicos del FMI se basa en tres grandes líneas de compromiso: la reforma del sistema financiero, la austeridad fiscal y el control de la política monetaria.

Los cambios en el sistema financiero no resultan ninguna novedad, ya que en el país suramericano todos los analistas coinciden en que los bancos no pueden continuar funcionando tal como lo hacían antes del corralito. El asunto quedará centrado, entonces, en qué harán para sobrevivir a la ola de desconfianza que azota al país. En los pasillos del Gobierno estiman que se va 'hacia un fuerte achicamiento de todo el sistema, es obvio que quedarán menos bancos'.

Respecto a la política fiscal,Economía se enfrenta al reto de mantener los números del rojo en niveles aceptables para el Fondo. Lavagna confía en que las exportaciones continúen mejorando, mientras que deberá hacer malabares para recaudar impuestos, algo que significó siempre el lado más flaco de los planes económicos ensayados por sus antecesores en el cargo.

El esquema de sistema monetario se centra en la libre flotación del peso, tal como hoy funciona, siempre con un ojo puesto en las reservas líquidas del Banco Central. El borrador de la carta de intención fija metas estrictas en este sentido, ya que Lavagna cree que el Fondo no tolerará ningún descenso por debajo de los 9.000 millones de dólares que hoy posee. El ministerio de Economía navegará a diario entre inyectar dinero para favorecer la reactivación y contraer la liquidez para sujetar al dólar.

Lavagna espera que el acuerdo se firme en la última semana de agosto y ya sabe que el trato, a diferencia de los vecinos del Mercosur, no implicará la concesión de más dinero. Por ello sólo ha solicitado la postergación de los vencimientos de deuda que restan para este año y los de todo el año 2003. Con ello, Argentina aguarda saldar el alto precio de haber declarado la suspensión de pagos tras estallar la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002