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Miles de opositores exigen la renuncia de Chávez en las calles de Caracas

La policía impide que la marcha pase frente al palacio presidencial

En memoria de los 18 manifestantes muertos el pasado 11 de abril, la oposición venezolana volvió a marchar ayer por el centro de Caracas para pedir la dimisión del presidente Hugo Chávez, después de que fracasara la reconciliación con el Gobierno propuesta por el ex presidente de EE UU Jimmy Carter. Decenas de miles de opositores, según fuentes del Gobierno, y cientos de miles, según los organizadores, participaron en la marcha pacífica que no logró llegar al palacio de Miraflores, sede del Gobierno, al ser desviada por la policía.

La marcha, convocada por la Coordinadora Democrática, una alianza de sectores políticos, sindicales y sociales de la oposición contó con la presencia de unos 25 observadores internacionales, entre ellos, delegados del PSOE y el PP.

Los opositores corearon consignas como 'Ni un muerto más', 'Ni un paso atrás' o 'Fuera Chávez', y pidieron la dimisión del presidente venezolano. A la manifestación también acudieron el líder del principal sindicato venezolano, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, y representantes de la federación de la patronal Fedecámaras. 'Seguiremos en la calle y no vamos a descansar hasta que salga Chávez. Estamos listos para convocar un conflicto nacional que anunciaremos en los próximos días', aseguró Ortega. El representante sindical reconoció que no hay ningún plan concreto de gobierno para después de Chávez y dijo que, cuando llegue ese momento, 'habrá que buscar el concurso de todos para sacar el país del atolladero en el que está inmerso'. El presidente de Fedecámaras, Carlos Fernández, confirmó que se va a pagar el día completo a los trabajadores que falten para acudir a la manifestación.

Un día antes de la marcha, el presidente Chávez se refugió en la base militar de Maracay, a dos horas en coche de Caracas, y ordenó el acuartelamiento de las tropas y el refuerzo de la seguridad militar en el palacio de Miraflores para impedir la circulación de los manifestantes opositores. El palacio del Gobierno estuvo custodiado por un férreo dispositivo policial que impidió el paso de los manifestantes, quienes fueron desviados para evitar disturbios.

Elías Santana, representante de la ONG Queremos Elegir, y uno de los organizadores de la marcha, no consideró una derrota el haber replegado la marcha y el socialdemócrata Antonio Ledezma dijo que era madurez y sensatez política el haber desviado la marcha porque el Gobierno 'deseaba emboscarla y producir más violencia'.

Gladys Graells de Álvarez, de 68 años, dijo que estaba en la marcha opositora porque quería que se fuera Chávez. 'Me preocupa el porvenir de mis nietos. Hoy es el día. Tenemos que llegar a Miraflores para sacar a Chávez porque es un loco'. Otra manifestante, Violeta Torres, de 57 años, también estaba decidida a seguir hasta Miraflores. 'Queremos salir de este loco, que nos deje vivir en paz. Chávez es un enfermo, tiene doble personalidad'. La multitudinaria marcha fue finalmente desviada hacia la autopista de Caracas mientras pedía a viva voz la salida del mandatario.

Los partidarios de Chávez también conmemoraron en las cercanías de Miraflores con actos culturales la matanza del 11 de abril, pero acusaron a los líderes opositores de ser los responsables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de julio de 2002