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Entrevista:FRANCESCO RUTELLI | Líder de El Olivo

'La ley no es un punto final, la batalla sigue abierta'

Francesco Rutelli, de 48 años, líder de El Olivo (centro-izquierda), ha mantenido una encarnizada oposición a la ley y está dispuesto a reclamar la celebración de un referéndum para cancelarla.

Pregunta. El centro-izquierda considera errónea la ley que acaba de aprobarse, e incluso la ha calificado de 'ley-estafa'. ¿Por qué?

Respuesta. Porque la ley no resuelve el conflicto de intereses del primer ministro, Silvio Berlusconi, sino que encima lo aprueba. Frente a un gigantesco conflicto como el suyo, establece una serie de normas e incompatibilidades que no le afectan en absoluto.

P. ¿A qué se refiere cuando dice que lo aprueba?

R. Porque sanciona la regularidad de la posición de Berlusconi pese a ser dueño de tres cadenas de televisión, pese a embolsarse anualmente 2.000 millones de euros en publicidad. Pese a tener un conflicto de intereses de proporciones gigantescas.

El presidente de la República debe quedar fuera de las batallas políticas

P. La ley ha sido objeto de algunas enmiendas en el Senado que, sin embargo, no han complacido a la oposición, ¿cuáles hubieran sido los cambios que, a su juicio, hubieran sido necesarios introducir en el texto?

R. La ley que han redactado y han presentado al Parlamento no tenía demasiadas posibilidades de mejora, se podían introducir algunos cambios y se ha hecho, pero son cambios puramente cosméticos, que no pueden alterar la sustancia de una ley profundamente equivocada. Es más, en el Senado se ha empeorado un poco el texto al excluir de la incompatibilidad para asumir un cargo de gobierno a quienes son propietarios de una empresa.

P. ¿Qué piensa hacer ahora el Olivo? ¿Reclamará al presidente Carlo Azeglio Ciampi que no la ratifique?

R. No, nosotros no pensamos que se deba involucrar al jefe del Estado en este tema. Sería lícito, pero erróneo, porque nos parece que el presidente debe quedar fuera de las batallas políticas, como una figura por encima de las partes. El referéndum queda como una opción posible, aunque los tiempos son muy justos porque si se comienza ahora la recogida de firmas, tendría que celebrarse en septiembre. Quizás sería mejor esperar a la próxima primavera para iniciar la campaña por el referéndum.

P. Al centro-izquierda se le hace siempre el mismo reproche, ¿por qué no aprobó una ley para regular el conflicto de intereses durante los años que ha estado en el Gobierno?

R. Sí, es la crítica que se nos hace siempre, y aunque yo no estaba en el Gobierno, ni siquiera en el Parlamento, asumo mi parte de responsabilidad. Es cierto que se cometió un error, quizás se hizo por considerar equivocadamente que no se debía perseguir al oponente político por su conflicto de intereses, o quizás, porque se pensó que un adversario con un conflicto tan descomunal era un adversario más débil. Fue un error. Pero hay que comprender también que entonces el conflicto de intereses no estaba, por decirlo así, en ejercicio, mientras que ahora ha explotado.

P. El tema, quizás por exceso de debate, parece haber dejado de interesarle a una parte importante de la opinión pública italiana.

R. Bueno, desde el punto de vista institucional, es cierto, porque llevamos 10 años debatiendo el tema, pero desde el punto de vista democrático, sigue siendo una cuestión candente, porque la gente ve con claridad las implicaciones que tiene. Si el presidente del Gobierno da el visto bueno al incremento de los precios de los seguros, él es una persona con intereses en las aseguradoras, o si decide dar incentivos a las agencias de publicidad, se sabe que es un dinero que va a parar también a su bolsillo. Como además se encuentra en una fase de evidente descenso en los índices de popularidad y debe, por lo tanto, recurrir cada vez más a la proyección televisiva, la contradicción se hará más evidente a medida que se compruebe la incapacidad del Gobierno de cumplir sus promesas electorales. Por eso, la aprobación de la ley no es un punto final. La batalla sigue abierta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de julio de 2002