La colección de dibujos de Rodríguez Moñino se expone por primera vez

Una selección se presenta al público tras su catalogación en la Real Academia Española

Una selección de 289 dibujos de la colección de 926 del legado del bibliófilo Antonio Rodríguez-Moñino y María Brey, su esposa, depositado en la Real Academia Española (RAE), se expone por primera vez al público a partir de hoy en la Fundación Cultural Mapfre Vida, de Madrid (avenida del General Perón, 40). El convenio entre la RAE y Mapfre para catalogar y restaurar la colección de dibujos y grabados, por un importe de 300.000 euros, permite contemplar en una exposición y en el catálogo 'un maravilloso legado', según dijo ayer el académico Emilio Lledó.

La exposición de verano de la Fundación Cultural Mapfre Vida, dedicada en las últimas temporadas al dibujo, descubre hasta el 8 de septiembre una parte del legado de Rodríguez Moñino-Brey, entregado en 1995 a la Real Academia Española. El director de la fundación, Pablo Jiménez, destacó ayer el trabajo realizado durante tres años de catalogación y restauración de más de 900 dibujos y 3.000 grabados, con la participación de Javier Blas, de la Calcografía Nacional; Ascensión Ciruelos, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y José Manuel Matilla, del Museo del Prado, que intervienen como comisarios de la exposición Dibujos de la Real Academia Española. Legado Rodríguez Moñino-Brey, y analizan en el catálogo-libro las piezas expuestas, con un comentario crítico, y el repertorio general de dibujos de la colección.

En la selección expuesta figuran obras desde finales del siglo XIV hasta la primera mitad del siglo XX, con un amplio repertorio de escuelas, países, temas y técnicas. Los organizadores destacan algunos hallazgos de la colección, como dos cuadernos de apuntes de Mariano Fortuny, el conjunto de dibujos de Antonio Carnicero para su serie de la Tauromaquia, y otras obras de Vicente Carducho, Claudio Coello, Francisco Bayeu, Eugenio Lucas, Guercino, Mengs, Carmichael, Navarrete El Mudo, Antonio de Pereda, Antonio del Castillo, Felipe de Castro, Eduardo Rosales y José de Zamora, entre otros.

En la presentación de la muestra, Javier Blas, director de Calcografía Nacional, calificó de 'acontecimiento cultural de primer nivel' la exposición de una parte del legado de dibujos de Antonio Rodríguez-Moñino, formado durante 20 años por el conocido bibliófilo y bibliógrafo, autor de textos ya clásicos sobre la literatura española, que a partir de 1954 decidió reunir un conjunto de dibujos españoles que llegó al millar. 'Aunque Rodríguez-Moñino no dejó un inventario, a pesar de criticar la ausencia de inventarios de las colecciones privadas, esta colección, inédita hasta ahora, y el catálogo como obra de referencia, tiene una gran calidad estética y un gran valor histórico y artístico'.

La colección se formó entre 1954 y 1970 y los tres investigadores han rastreado las posibles procedencias, de una forma general al carecer de un inventario del coleccionista y de los documentos que faciliten datos sobre atribuciones. El Rastro madrileño era en los años cincuenta un buen lugar para encontrar algunas joyas entre la dispersión de colecciones durante los siglos XIX y XX, junto a las subastas y las ventas por kilos de los traperos. Algunas de las compras figuran anotadas en las mismas obras, como las cincuenta pesetas marcadas en una hoja de Cuatro estudios de cabeza para un san José, de Francisco Bayeu, y las 76 pesetas por un lote de cinco aguadas de Eugenio Lucas. También compró en el Rastro dos dibujos de Vicente Carducho y un Martirio de los santos Pedro y Pablo, atribuido al Parmigianino, y en compañía de Gaya Nuño adquirió por cien pesetas la Alegoría de un reino, de Claudio Coello.

Piezas significativas

Javier Blas hizo un recorrido por las piezas más significativas de la exposición, que abarca desde el renacimiento italiano hasta la primera mitad del siglo XX. Destacó las obras del barroco español, con Pereda, Castillo y Escalante, y del barroco sevillano, con Herrera el Mozo y Matías de Arteaga. También se detuvo en las 50 versiones de Antonio Carnicero para sus grabados de la Tauromaquia, las tres obras de Mengs, el programa escultórico para el palacio Real de Madrid, el centenar de dibujos de Fortuny con vistas de Venecia, Génova y Roma, y dos acuarelas, Alenza, Lucas, Rosales y las ilustraciones para La Nova Revista, con autores como Francesc Domingo, Josep Obiols, Pere Pruna y Joaquim Sunyer.

El académico bibliotecario Emilio Lledó destacó la calidad y categoría del legado Rodríguez Moñino-Brey, por la calidad y generosidad, como ocurrió también con la biblioteca de Dámaso Alonso, que conserva la Real Academia Española. 'Son gestos de generosidad en un mundo de consumo continuo, de una entrega total a la cultura. Más fuerte que el impulso de la competencia es el impulso de la generosidad'. La donación se hizo siendo director de la RAE Fernando Lázaro Carreter, como se recuerda en un texto del catálogo.

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