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Una niña de 11 años de Sant Fruitós pierde la visión de un ojo por la explosión de un petardo

La verbena se salda con una docena de heridos a consecuencia de accidentes pirotécnicos

Una niña de 11 años de Sant Fruitós de Bages ha perdido la visión en el ojo izquierdo a causa de la explosión de un petardo en la verbena de Sant Joan. También en la comarca del Bages, en Rajadell, un niño de 5 años sufrió lesiones oculares que precisaron de intervención quirúrgica. El accidente de Sant Fruitós es el más grave en Cataluña en la noche de Sant Joan. Le sigue un niño de 12 años en Sitges, con heridas graves en una mano. En total, más de una docena de personas fueron atendidas de urgencia con heridas de diversa consideración.

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Maria Neus Q. V., que ha sufrido la amputación de la última falange del dedo índice de la mano izquierda, se iba hacia casa después de participar en una verbena popular de Sant Fruitós. Paseaba junto a sus hermanos a pocos metros de los padres, quienes aseguran que la niña no tenía petardos y que el que le explotó debió de ser de alguien que lo tiró hacia donde estaba la pequeña. Eran las 22.30 horas, a la niña le estalló un petardo a escasos centímetros del ojo izquierdo y de la mano izquierda. Fue trasladada de urgencia al Hospital General de Manresa y, al tratarse de una lesión ocular grave, derivada al hospital de Vall d'Hebron de Barcelona, ya que en la comarca del Bages no hay un servicio ocular de referencia ni oculista de guardia.

En Vall d'Hebron, la niña fue sometida de madrugada a una intervención quirúrgica, aunque ya desde un primer momento se vio que era casi imposible salvar el ojo dañado. El estado de Maria Neus Q. V. es grave, pero inicialmente no se espera complicación en el posoperatorio.

El niño herido en Rajadell es Marcel T., de 5 años. Un petardo le explotó cerca del ojo derecho cuando estaba jugando con su hermano mayor. El niño fue trasladado al Hospital General de Manresa y luego a la Vall d'Hebron, donde fue intervenido ayer por la mañana. Se le realizó una sutura de la perforación que tenía en la parte superior del óvulo ocular. Inicialmente, no se teme que pierda la visión.

En Sitges, un niño de 12 años sufrió heridas graves en una mano al explotarle en ella un petardo. Ayer evolucionaba favorablemente.

Los hospitales atendieron a más de una docena de heridos leves en Barcelona, Begues, Tarragona y Girona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de junio de 2002