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El retorno no fue un caos

Se esperaba lo peor, y fue malo, pero no pésimo. El escalonamiento, en parte espontáneo y en parte inducido, del retorno evitó el caos en forma de graves colas en las principales carreteras y autopistas catalanas en un largo fin de semana que se prolongó en la festividad de Sant Joan y se saldó con un muerto que se añade a los 11 del sábado. El accidente mortal se produjo en un choque frontal en Sitges.

Los datos del Servicio Catalán de Tráfico indican que ayer retornaron a Barcelona y su área de influencia unos 400.000 vehículos. La Delegación del Gobierno no dio cifras. Las principales colas se produjeron, como es casi habitual, en las vías de peaje: cinco kilómetros en la autopistas de Garraf a la altura de Sitges y otros dos kilómetros en Castelldefels.

No menos habituales son las colas en la A-7 entre Vilafranca del Penedès y Martorell y entre Sant Feliu y Barcelona (donde ya recibe la denominación de A-2).

En el norte de Barcelona, las colas fueron muy largas en Llagostera (hasta 15 kilómetros) y en la A-7 a su paso por Maçanet (unos cinco kilómetros de circulación lenta) y Sant Celoni (otros dos kilómetros). Tampoco se libró de los atascos la autopista del Maresme, que registró hasta cuatro kilómetros de cola en Sant Andreu de Llavaneres. Unos 450 agentes de los Mossos d'Esquadra participaron ayer en las tareas de control del tráfico y en la puesta y retirada de conos en las autopistas con saturación de tráfico. La noche anterior, coincidiendo con la celebración de la verbena, los Mossos realizaron 2.878 controles de alcoholemia en las diversas carreteras catalanas. El 6,63% dio resultado positivo.

La policía catalana dispuso 200 controles de alcoholemia y 150 puntos donde se controlaba el posible exceso de velocidad de los conductores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de junio de 2002