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El paro de controladores europeos causa causa grandes retrasos en España

Los aeropuertos españoles registran importantes retrasos en las conexiones internacionales

Los cielos europeos quedaron ayer paralizados por la huelga convocada por los controladores aéreos de varios países, encabezados por los franceses, en protesta por el proyecto europeo de cielo único. Francia fue el país con mayor seguimiento de la huelga y donde los controladores aéreos secundaron el paro durante más horas. Menos de un 10% de los vuelos pudieron realizarse y el seguimiento de la huelga fue cercano al 90%, a excepción de los servicios mínimos establecidos, según informó el Sindicato Nacional francés de Controladores del Transporte Aéreo (SNCTA).

La mayoría de los vuelos de España con Francia fueron suprimidos. Iberia ha cancelado más de 60 conexiones aéreas y Air France mantuvieron sólo tres de ida y vuelta entre Madrid y París y uno con Toulouse con salida desde la capital española. En el aeropuerto de El Prat de Barcelona se cancelaron hasta 14 vuelos internacionales (13 a Francia y uno a Portugal) que tenían previsto salir o llegar al aeropuerto. Los vuelos internacionales acumularon retrasos de entre 45 minutos y media hora, según informaron fuentes del aeropuerto. Los vuelos nacionales no se vieron especialmente afectados, registrando una puntualidad del 90%.

En el aeropuerto de Barajas se produjeron retrasos de entre una hora y hora y media en los trayectos que sobrevuelan el espacio aéreo en el que estaba convocada la huelga. Otro de los aeropuertos afectados fue el de Son Sant Joan en Palma de Mallorca, donde la mayoría de los vuelos internacionales que llegaban, principalmente los procedentes del Reino Unido, registraron retrasos de entre 20 minutos y una hora. Esto era debido a que los aviones debían evitar el espacio aéreo francés con rutas alternativas más largas, según fuentes del aeropuerto malagueño.

En Canarias los vuelos internacionales llegaron al aeropuerto con normalidad y sin retrasos.

La situación fue muy diferente en Francia. Durante la jornada sólo quedaron sin cancelar 450 vuelos procedentes de Francia o con destino a este país y 1.400 sobre el territorio galo, frente a los 7.700 vuelos diarios en un día normal, según la Dirección General de Aviación Civil (DGAC). El aeropuerto de Lyon fue el más afectado por el paro y sólo el 5% de los vuelos no fueron cancelados.

La compañía británica British Airways decidió cancelar 122 de sus 126 vuelos regulares a Francia y otros 38 a España, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Luxemburgo. La alemana Lufthansa anuló 130 vuelos con Francia y sólo ha mantenido 10 con aviones de gran capacidad. Los vuelos de largo recorrido y los nacionales no se vieron afectados, según prevé la mayor compañía aérea de Europa continental.

Los controladores aéreos de Portugal y Grecia realizaron cuatro horas de huelga. En Italia estaba previsto que el paro cubriera también cuatro horas, pero el Gobierno redujo su seguimiento a sólo una hora. En Grecia la situación se vio agravada por una huelga general de 24 horas convocada por los sindicatos mayoritarios.En Portugal más de 100 vuelos fueron cancelados en los principales aeropuertos: Lisboa, Oporto y Faro, informa Javier García.

La huelga de controladores no sólo afectó a los países miembros de la Unión Europea (UE), sino también a algunos candidatos a la adhesión, aunque en Europa Central y del Este su repercusión fue muy reducida. En el aeropuerto de Budapest la capacidad quedó reducida en un 70%. En Eslovenia, Croacia y Malta no se secundó el paro porque las legislaciones de estos países sobre la regulación de la huelga no lo permiten.

La huelga fue convocada por la Coordinadora Europea de Sindicatos de Controladores Aéreos (ATCEUC), que engloba a trece sindicatos del sector, para protestar contra el proyecto de cielo único de la comisaria de Transportes, Loyola de Palacio, destinado a mejorar la gestión de los flujos y combatir la saturación de los cielos. Según la Unión Europea, su proyecto está destinado a mejorar la gestión de los flujos y combatir la saturación de los cielos, es denunciado por los sindicatos como una amenaza de 'privatización' de un servicio público esencial, que pondría en peligro la seguridad aérea.

El principal sindicato francés de controladores señaló que sus afiliados son favorables a un cielo armónico, pero 'no a nivel financiero, sino técnico', sobre lo que 'ya existe una armonización' de vuelos, aunque no completa. Los controladores consideran que el proyecto de la Comisión Europea es una amenaza de privatización del control aéreo, lo que pondría en peligro la seguridad, como ha quedado demostrado con la privatización del transporte ferroviario en el Reino Unido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 2002