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La Casa Blanca pide al Congreso que apruebe el 'superministerio' de seguridad nacional

La Casa Blanca entregó ayer al Congreso su plan para crear un Departamento de Seguridad Nacional que defienda a EEUU de los 'enemigos en la sombra', con la esperanza de que el proyecto sea aprobado antes del primer aniversario del 11-S. El proyecto de ley supone la reorganización más extensa del Gobierno de EEUU desde 1947 y ya ha desatado un arduo debate en el Congreso sobre su alcance y composición. 'Ningún reto es demasiado grande, ninguna causa fuera de nuestro alcance, ningún sueño es imposible, ya sea para ganar una guerra mundial, una Guerra Fría o la guerra contra el terrorismo', dijo el director de la Oficina para la Defensa del Territorio Nacional, Tom Ridge.

Acompañado de los principales líderes del Congreso, Ridge destacó que el Gobierno tiene la responsabilidad de proteger a la población civil, que es atacada por un 'enemigo en la sombra, un enemigo oculto y de sangre fría'. Agregó que es hora de que el Congreso dé el siguiente paso y apruebe este proyecto de ley, aunque reconoció que la medida requerirá algunos 'ajustes'.

Una de estas modificaciones tiene que ver con el desacuerdo sobre cuántas y qué agencias federales pasarán a formar parte del nuevo ministerio, que tendría un presupuesto inicial de 37.400 millones de dólares el primer año y aglutinaría a unos 169.000 empleados. La Casa Blanca favorece la idea de mantener separados e independientes al FBI y a la CIA, las mismas agencias que ahora son objeto de audiencias a puerta cerrada por su aparente descoordinación previa a los atentados del año pasado.

Asunto controvertido

Los comités de inteligencia de ambas cámaras del Congreso continúan sus audiencias privadas para escuchar directamente de los directores del FBI, Robert Mueller, y de la CIA, George Tenet, sobre los presuntos fallos de seguridad en ambas agencias. El proyecto de ley sólo pide por ahora que las dos agencias de inteligencia entreguen informes periódicos al nuevo Departamento de Seguridad Nacional sobre sus actividades.

El líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, comentó que se trata de 'un asunto controvertido' pero que las divergencias sobre el plan no tienen un trasfondo político. 'Tenemos un nuevo adversario... (y la idea es) juntar estas agencias para afrontar las nuevas amenazas', agregó. 'Queremos enviar el mensaje de que las víctimas no murieron en vano', dijo. Gephardt no descartó la posibilidad de que las diferentes agencias que participarán en estos esfuerzos compartan 'un mismo espacio físico' -dentro de un período de transición de 12 meses- para facilitar sus labores, aunque los detalles se determinarán sobre la marcha.

La Cámara baja tiene previsto anunciar esta semana la formación de los comités que deberán analizar la propuesta presidencial, que fue entregada mucho antes de lo previsto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 2002