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Carlos Saura y Diego Galán evocan su memoria del cine a través de los coches

Es verdad que Carlos Saura, el director de cine, es una caja de sorpresas, como dijo anoche en el Círculo de Bellas el crítico Diego Galán, que le entrevistó en el II Ciclo sobre Cine y Automóvil que organiza esta semana la Fundación Barreiros. El crítico reveló que su entrevistado ha sido mecánico y conoce como nadie de automóviles. Le preguntó Galán: "¿Dónde has aprendido tanto". Y Saura respondió, irónico y flemático: "En la vida, hijo mío, en la vida". Fue una conversación deliciosa, que tuvo un prólogo, la proyección de Taxi (1996), una de las últimas películas de Saura.

Diego Galán se conoce al dedillo la filmografía de Saura; demostró conocer incluso las marcas de los coches que hay en todas sus películas, pero mostró especial énfasis en algún Mercedes que aparece, lo que le dio oportunidad a Saura para reprochar a su interlocutor la preferencia por esa marca. Aunque en otro momento del diálogo también le hizo notar que los automóviles que más le gustaban fueran los de la República y aledaños. "¡Es que entonces si se hacía cine!", bromeó el crítico.

El coche "más malo"

Para Diego Galán, el coche "más malo" que ha conocido es el de Taxi; desde él se mata a homosexuales, a extranjeros, a marginales, en una secuencia cinematográfica que según Saura se adelantó a su tiempo, pues ahora ese tipo de agresión contra el que viene de fuera, o se supone que no se adapta, se está produciendo cada día. Saura conoce un coche peor, el Falcon que aparece en su película Tango, y que sirvió en los tiempos de la dictadura argentina para transportar a aquellos opositores al régimen militar que iban a ser asesinados o torturados.

Crítico y cineasta evocaron a grandes actores o directores que nunca supieron conducir, como Berlanga o Bardem, a actores que tampoco manejaban coches, como José María Prada (que a bordo de un todoterreno, en el rodaje de La caza, se cargó una casa) o Juan Luis Galiardo, que en Stress es tres tres llevó un Dodge (de la casa Barreiros, precisamente) contra el equipo de filmación de la película, con Luis Cuadrado al frente, que tuvo que refugiarse remojándose en el río... En ese tobogán del recuerdo Diego Galán recordó que Fernando Fernán Gómez no maneja pero contrata a un enano para que en los rodajes haga creer que es Fernando el que mueve los mandos cuando se simula que conduce...

Hubo mucho humor, y hoy el programa anuncia humor, expresamente. A las 20.30, en el cine del Círculo de Bellas Artes, después de la proyección de Un hombre y una mujer, de Lelouch, dialogarán Forges, Vieira, Juan José Millás y Toni Martínez, moderados por Juanjo de la Iglesia. Thelma y Louise, de Ridley Scott, será la proyección de la noche en este ciclo. Y Pedro Almodóvar lo clausurará mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 2002