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Batlle viaja a Buenos Aires para pedir disculpas al 'pueblo argentino'

El presidente uruguayo había llamado 'ladrones' a todos los argentinos

Todo acabó en un diplomático abrazo. El presidente argentino Eduardo Duhalde aceptó las excusas y el descargo de su homólogo uruguayo, Jorge Batlle, quien viajó ayer desde Montevideo a Buenos Aires para disculparse después de acusar a los argentinos de ser 'una manga de ladrones desde el primero hasta el último', en el transcurso de una entrevista que concedió a la cadena de televisión Bloomberg, especializada en información económica. 'Es propio de los seres humanos equivocarnos y también sé, cuando cometemos un error, reconocerlo y disculparme, disculparme ante usted y ante el pueblo argentino', dijo Batlle, tocado por la emoción, junto a Duhalde.

El jefe de Estado argentino reconoció a su vez que se trató 'verdaderamente de un error que ha mortificado al pueblo argentino', pero rescató 'la hidalguía' del presidente uruguayo que decidió viajar de inmediato a Buenos Aires y dio 'por terminado absolutamente este episodio'. El encuentro inicial fue tenso, formal y a solas. Duhalde había conseguido por la mañana firmar el pacto fiscal para la reducción de un 60% del pasivo con el distrito clave que faltaba, la provincia de Santa Fe, con lo que consiguió cumplir uno de los últimos requisitos que exige el Fondo Monetario al Gobierno argentino antes de discutir un acuerdo que permita reanudar la asistencia financiera suspendida.

Tarde, pero seguro

La niebla estacionada sobre Buenos Aires demoró la llegada del avión de Batlle, obligado a aterrizar en el aeropuerto internacional de Ezeiza, pero no le impidió cumplir con lo que había anticipado a Duhalde cuando se comunicó por teléfono la tarde anterior y le prometió que viajaría al día siguiente para 'pedirle disculpas personalmente a todo el pueblo argentino'.

Según Batlle, la 'combustión espontánea' que le caracteriza se produjo al terminar la parte de la entrevista en español con el corresponsal de la cadena Bloomberg en el Cono Sur, con el que mantiene una relación siempre exaltada porque, a su juicio, 'no diferencia en sus críticas y comentarios la situación argentina de la uruguaya'.

Esa parte de la conversación, que Batlle creía informal porque ya había terminado la primera parte y aún no comenzaba la que se grabaría en inglés con otro corresponsal, fue retransmitida por la cadena porque el propio Batlle dijo que él no tenía problemas en responder a todas las preguntas. En ningún momento preguntó si estaban registrando su declaración, pero tampoco fue avisado de que la cámara y los micrófonos seguían encendidos.

'Mejor que no aclare porque oscurece', decía un secretario de Estado argentino poco después de la rueda de prensa de Batlle del lunes por la tarde, cuando se difundieron en Montevideo y Buenos Aires los tramos de la entrevista que le implicaban. En el Gobierno argentino nadie se sorprendió de lo que piensa de Duhalde, del que dijo que 'no tiene fuerza política y no sabe adónde va', porque consideran a Batlle cercano políticamente al ex presidente argentino Carlos Menem, enemigo declarado de Duhalde en el peronismo. Pero nadie podía creer la desmesura de un agravio que involucró a la clase política y a los argentinos. '¿Usted conoce la Administración argentina? ¿Sabe el volumen, la magnitud de corrupción que hay en Argentina?', preguntó Batlle al cronista de Bloomberg. Y, sin esperar respuesta, agregó: 'Los argentinos son una manga de ladrones, desde el primero hasta el último'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de junio de 2002