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Los escritores africanos Couto y Agualusa presentan dos novelas marcadas por la guerra

Los autores muestran respectivamente la realidad de Mozambique y Angola

Mia Couto tiene 46 años, escribe en portugués y es de Mozambique. José Eduardo Agualusa tiene 42, escribe en portugués y es de Angola. Ambos se conocen desde hace muchos años y ayer coincidieron en Barcelona, donde hicieron una presentación conjunta de sus novelas: El último vuelo del flamenco, de Couto (Alfaguara), y Estación de lluvias, de Agualusa (Ediciones del Bronce). En ambos libros la realidad de sus países, ensombrecida por la guerra durante muchos años, atrapa al lector con un lenguaje que participa a menudo del mundo de los sueños.

En El último vuelo del flamenco, Couto narra en clave de humor la muerte de un soldado de la ONU que salta en pedazos al pisar una mina. Lo único que queda de él es el pene y la prostituta del pueblo y un investigador europeo intentan aclarar la identidad del fallecido, lo que da lugar a una original confrontación de culturas.

'Yo soy biólogo', explicó Couto, 'y he trabajado en zonas rurales de Mozambique. Allí ahora ya no hay guerra, pero sigue habiendo campos minados. Cada vez que salía al campo, preguntaba a los soldados por las rutas más seguras y ellos me las indicaban. Una vez oí que uno de ellos hablaba de alguien que había muerto en una explosión. Yo pensé que por culpa de una mina, pero no era así. Por lo que me contaron, el muerto tenía relación con una mujer de Mozambique y le hicieron un hechizo mediante el cual estalló cuando hizo el amor con la mujer. Esta historia me dio la inspiración para escribir El vuelo del flamenco'.

'Mis libros están contaminados de la guerra', añadió Couto. 'Hace años que hay paz en Mozambique, pero la guerra es como un fantasma que está dentro de mi y del que creo que nunca podré librarme'.

José Eduardo Agualusa, por su parte, explicó que escribió Estación de lluvias cuando su país, Angola, 'estaba inmerso en una guerra interminable que ya empezó con la independencia, en 1975'. 'En 1992 hubo un período de paz y en mi libro se refleja la desesperación de la gente ante el fracaso del proceso'. En Estación de lluvias, Agualusa describe los horrores de la guerra de Angola utilizando la figura de una escritora imaginaria, Lídia do Carmo Ferreira, que algunos en su país han llegado a tomar por auténtica. 'He conocido a muchos que dicen conocerla', explicó, 'y hasta un editor me llamó para publicar sus poesías'.

Agualusa, que vive exiliado en Brasil, se mostró esperanzado ante el proceso de paz que ha iniciado Angola. 'Creo que puede funcionar', dijo.

Ante la pregunta de si la literatura africana es distinta de las otras, ambos autores asintieron. 'En África, la realidad supera a la ficción', explicó Agualusa. 'Hace unos años leí en un diario una noticia que hablaba de un hombre que había sido embrujado y al que le empezó a manar agua del cuerpo. La casa se llenó de agua y barro hasta que el hombre se transformó en un charco'. Couto explicó el caso de un hombre que había afirmado que podía volar desde Isla Mozambique hasta La Meca. La plaza del pueblo se llenó ante el anuncio. El hombre, sin embargo, suspendió el vuelo a última hora alegando problemas técnicos, lo que provocó importantes disturbios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002