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Reportaje:

San Cristóbal espera ayudas para soportar su carga

Los fieles ven cómo el templo más antiguo de Boadilla se desmorona mientras Iglesia y Ayuntamiento buscan soluciones

La iglesia de San Cristóbal, una de las edificaciones más características y bellas de Boadilla del Monte (20.000 habitantes), permanece cerrada a cal y canto desde hace dos años a la espera de su 'urgente' restauración. Para ello hacen falta 400.000 euros, y ¿de dónde sacarlos? La Iglesia carece de ingresos suficientes para mantener todo su patrimonio, y los fieles ya han contribuido con 72.000 euros para restaurar un templo cercano. Sólo quedan las arcas municipales. Mientras Iglesia y Ayuntamiento llegan a un acuerdo, San Cristóbal aguarda, haciendo gala de santa paciencia, la inyección de euros que permita salvar sus muros.

La paciencia de algunos vecinos es la que se está resquebrajando con el paso de los años. 'Somos nativos, nacidos en Boadilla del Monte, y San Cristóbal es nuestra parroquia de siempre. Hemos hecho aquí la comunión, nos hemos casado, hemos bautizado a nuestros hijos... y queremos mantener nuestras tradiciones', afirma Matilde del Pilar, una lugareña de 54 años que se resiste a ver el templo cerrado día tras día.

'Convoqué una reunión para informar de lo que ocurría y sólo vinieron 15 personas', recuerda el párroco

Los vecinos han decidido pasar a la acción y emprender una campaña de recogida de firmas. 'Para presionar un poco', dice Matilde, y asegura que tienen casi 200 firmas en su haber y que piensan entregarlas en el obispado de Getafe, del que depende la parroquia. 'Veremos si hacen algo, porque hasta ahora no hemos recibido ninguna respuesta', duda la vecina.

El párroco de San Cristóbal, Julio Rodrigo Peral, discrepa de la opinión de estos feligreses y explica que está preocupado por el templo. Peral describe el estado de conservación en el que se encontraba la parroquia antes de su cierre como 'lamentable'. 'La situación era tal que el arquitecto aconsejó cerrar la iglesia. La cubierta está muy mal, incluso se ha desprendido una bóveda, y así es imposible utilizarla', detalla el párroco.

Para no dejar sin culto al núcleo urbano de Boadilla, se decidió trasladarlo al convento de las carmelitas, situado en un lugar cercano pero también con graves problemas de conservación: había sido abandonado por las monjas hace 25 años. Sin embargo, este edificio tuvo finalmente mejor suerte, y se restauró. En su reconstrucción participaron el Ayuntamiento, los feligreses y los dueños de un hotel que ahora tiene sus dependencias en lo que antes era la clausura.

Peral explica que la decisión de arreglar en primer lugar el convento se debió a que el edificio es monumento nacional, tiene mayor capacidad que la iglesia de San Cristóbal y se encuentra a tan sólo 50 metros de ésta. El párroco está muy orgulloso de la obra y comenta que la decisión de utilizar el convento ha sido un acierto, ya que la asistencia de vecinos a los cultos se ha multiplicado por cuatro. 'En el convento de las carmelitas caben 300 personas, y en San Cristóbal, además de tener menos metros, la mitad del aforo no veía el altar debido a la forma de su construcción', añade.

La solución que se vislumbra para el templo es la aportación por parte del Ayuntamiento de los gastos de la restauración. Claro que, entonces, municipio e Iglesia compartirían el espacio del templo. Se celebrarían misas, pero también otro tipo de actos culturales, no religiosos, como conferencias, conciertos... También se baraja otra posibilidad: la cesión de San Cristóbal al municipio y que el Ayuntamiento construya una iglesia en la zona de los nuevos desarrollos urbanísticos del pueblo.

Esta última propuesta es la que más asusta a los vecinos fieles a San Cristóbal. 'De esta forma veríamos por fin las puertas de la iglesia abiertas, pero no como parroquia. Y nosotros queremos seguir asistiendo a misa en San Cristóbal y bautizar allí a nuestros nietos', recalca una de las voces contrarias a esta solución. Peral asegura que los vecinos están informados de sus gestiones ante el Ayuntamiento. 'Convoqué una asamblea para informar de cómo se encontraba la situación de San Cristóbal y sólo acudieron unas 15 personas', apostilla.

El grupo municipal socialista, en la oposición, explica que desde el equipo de gobierno, del PP, se llegó a sugerir la compra de la iglesia para transformarla en centro cultural. Carmen Gómez, portavoz del PSOE, desconfía de esta solución, ya que el Ayuntamiento compró el deteriorado palacio del infante don Luis en 1998 -declarado monumento nacional- y todavía no se ha tocado ni un ladrillo.

'Botellón' en un edificio del siglo XV

La tradición popular no tiene dudas al respecto: la iglesia de San Cristóbal, en Boadilla del Monte, fue una antigua fortaleza árabe. Pero nadie ha demostrado nunca cuándo colocaron los canteros la primera piedra. La única pista es un documento del siglo XV: éste hace referencia a una antigua construcción que, se sospecha, podría ser el antepasado del templo actual. La edificación, destruida durante la guerra civil y reconstruida al finalizar la contienda, deja entrever reminiscencias mudéjares. Además de la fecha exacta de su construcción, San Cristóbal guardaba otro secreto: al decidir el traslado del culto al convento de las carmelitas se desmontaron algunos retablos, y detrás se encontraron unos frescos, que, según Julio Rodrigo Peral, el párroco, representan unas orlas con angelotes. El valor del descubrimiento es un misterio, porque nadie se ha encargado aún de estudiarlo. Los frescos han pasado así a engrosar la lista de espera de la restauración. El PSOE sostiene que es el arzobispado el que tendría que hacerse cargo de la parroquia y atender el culto de los vecinos que se mantienen fieles a San Cristóbal. 'Lo que está claro es que, mientras sea patrimonio de la Iglesia, ésta tiene la obligación de encargarse de su conservación y buen estado', dicen los socialistas. El gobierno local, del PP, no se pronuncia de momento sobre su posible participación en la restauración. Lo que sí ha hecho el Ayuntamiento es tomar la decisión de cerrar con una valla metálica la escalinata que conduce a la entrada de la iglesia. 'Se hacía botellón dentro de los jardines, los chicos entraban y se producían destrozos', explica un portavoz municipal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de abril de 2002

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