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La joven fugada en Gandia era llevada a la fuerza a Marruecos por su ex esposo

La joven de 22 años de origen marroquí y nacionalidad belga que el pasado lunes escapó de su familia cuando la conducían a la fuerza a Marruecos desde Bélgica, estaba casada con uno de sus captores en un matrimonio pactado desde los 17 años, aunque se había separado, según informó ayer la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana. La mujer declaró a la Guardia Civil, cuando pidió ayuda en un área de servicio de la A-7 a la altura de Gandia (Valencia), que la iban a obligar a casarse.

Fuentes de la Delegación del Gobierno explicaron que era trasladada a Marruecos por su padre, su hermano, un amigo de éste al que consideraban primo que fue puesto en libertad) y el marido. Ella inició hace varios años -después de que su esposo lograra la nacionalidad belga tras el matrimonio y regresara a su país- una relación con un belga que fue descubierta hace pocos meses por la familia que alertó al ex marido. Éste se presentó en Amberes (Bélgica), donde residen la joven y su familia, para llevarla a la fuerza a Marruecos.

Huida

El lunes, pasadas las 14.00, la mujer se zafó de sus captores en el área de servicio de La Safor, aprovechando la presencia de una dotación de la Guardia Civil, y se introdujo en el vehículo todoterreno, del que intentaron sacarla sus familiares diciendo a los agentes que estaba loca, según fuentes del instituto armado. La Guardia Civil detuvo a los cuatro acompañantes y tres de ellos fueron puestos a disposición judicial.

La joven, que pasó las noches de lunes y martes en un centro de acogida, inició ayer bajo cobertura de las autoridades diplomáticas, según la Consejería valenciana de Bienestar Social, los trámites para regresar a Bélgica, donde trabaja como profesora. Según fuentes judiciales, la mujer solicitó la documentación para presentar denuncia ante las autoridades judiciales de Bélgica. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Gandia decretó para los detenidos libertad provisional, les imputa un delito de detención ilegal y otro de violencia doméstica, y dispuso como medidas cautelares la prohibición de acercarse y contactar con la mujer. Esas medidas, según las mismas fuentes, sólo son válidas en España, por lo que la joven deberá reclamar su mantenimiento en Bélgica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de abril de 2002