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Una joven se escapa para evitar un matrimonio forzado

Una mujer de unos 20 años, de origen marroquí y nacionalidad belga, fue supuestamente secuestrada por su familia para obligarla a contraer matrimonio en Marruecos. La joven logró escapar el pasado lunes en el área de servicio de la autopista A-7 en La Safor, a la altura de Gandia (Valencia), aprovechando la presencia en el lugar de una unidad de la Guardia Civil.

Los agentes detuvieron a cuatro personas, una de ellas (que podría ser la madre, según la Guardia Civil) quedó en libertad pocas horas después, tras prestar declaración. Los otros tres detenidos (un primo, de 25 años; un hermano, de 28, y el futuro marido, de 62) pasaron la noche en el cuartel de Oliva, localidad cercana a Gandia. Ayer por la mañana fueron puestos a disposición del titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Gandia, quien tras escuchar sus testimonios decretó su libertad provisional y les imputó un delito de detención ilegal y otro de violencia doméstica.

Además, el juez estableció, como medidas cautelares, la prohibición de 'cualquier acercamiento o contacto' con la mujer hasta que acaben las investigaciones. Dado que todos los detenidos tienen residencia conocida, el juez no ha limitado sus movimientos. Además de los detenidos, varios familiares de la mujer acudieron ayer al juzgado gandiense. La víctima también prestó declaración y media hora antes de que sus familiares entraran en las dependencias judiciales salió acompañada de agentes de la Guardia Civil que la condujeron a un centro de acogida para evitar que la familia pueda llegar a contactar con ella.

Huida desesperada

La fuga ocurrió a las 14.00 del lunes cuando una mujer se introdujo en un vehículo todoterreno de la Guardia Civil de Xeresa (Valencia) que se encontraba en el área de servicio de La Safor. Explicó a los agentes que su familia la llevaba contra su voluntad a casarse en una pequeña aldea de la costa norte de Marruecos, para cumplir un matrimonio convenido desde que era niña.

Los agentes trasladaron a la joven a un centro de salud donde la atendieron de heridas leves, un golpe en la cabeza y unos hematomas que presentaba. La mujer relató a la Guardia Civil, según fuentes del instituto armado, que residía con a su familia en Amberes (Bélgica), que su futuro marido había ido a buscarla y que al negarse a acceder al matrimonio, su familia la conducía contra su voluntad.

Según las mismas fuentes, la mujer afirmó que en otro momento del trayecto había intentado zafarse sin éxito y que había sido reducida con violencia, lo que supuestamente explica las heridas que presentaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 2002