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Un escolta muere en un tiroteo con la Guardia civil

El guardaespaldas creyó que los agentes iban a atentar contra la edil socialista a la que protegía

Mikel Ormazabal

El escolta de una edil socialista murió ayer en San Sebastián de un disparo en el pecho durante un tiroteo con miembros de la Guardia Civil a los que confundió con un comando de terroristas. Uno de los agentes, que participaba en una operación para detener a un grupo de atracadores, resultó herido en una pierna y salvó la vida gracias al chaleco antibalas, que repelió dos balazos. El fallecido, Joseba Andoni Urdaniz, de 32 años y vecino de Bera de Bidasoa (Navarra), cumplía ayer su último día de servicio como guardaespaldas de Ainhoa Villanúa, representante del PSE-EE en el Ayuntamiento de Lezo (Guipúzcoa).

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El tiroteo se produjo pocos minutos antes de las 8.30 en el número 20 del paseo de Larratxo, en el barrio donostiarra de Alza, donde un equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil, perteneciente a la Comandancia de San Sebastián, había establecido un dispositivo para detener a los integrantes de una banda de delincuentes peligrosos. En ese momento, el escolta salió del bar Lambroa en compañía de la edil socialista y observó en la calle a 'tres individuos vestidos de paisano y armados con pistolas'. Según relata una persona próxima a Ainhoa Villanúa, la sospecha de que se trataba de un grupo de etarras que iban a atentar contra su protegida le llevó a salir a su encuentro y abrir fuego contra los agentes del instituto armado.

El fallecido realizó al menos tres disparos, uno de los cuales atravesó el muslo izquierdo del cabo primero de la Guardia Civil R. G. R., de 29 años, y otros dos impactaron en el chaleco antibalas. Fue el propio agente quien, según fuentes del Ministerio del Interior, repelió el ataque del escolta y le disparó en el pecho, causándole la muerte instantánea. Villanúa se refugió detrás de un contenedor de basura, fue arrastrándose entre los vehículos y acudió a buscar auxilio en una gestoría situada cerca del suceso.

El guardia civil herido fue auxiliado en el suelo por sus compañeros antes de ser trasladado al Hospital Donostia, donde fue intervenido durante tres horas para reconstruirle las venas y arterias afectadas. El agente ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos con pronóstico grave.

Varios testigos aseguraron oír 'una traca de disparos' -más de diez calculó una vecina- y, a continuación, vieron 'unas carreras' por las inmediaciones. Tras el tiroteo, la Guardia Civil logró detener a tres presuntos ladrones de quienes sospechaban que a esa hora iban a cometer un atraco en una sucursal bancaria de la Kutxa, a la que no llegaron a entrar, según aseguró un testigo que se encontraba en su interior cuando se produjo el tiroteo. Los agentes seguían sus pasos en el marco de un sumario instruido por el Juzgado de Instrucción Número 3 de la capital guipuzcoana, que lo ha declarado secreto. Los arrestados, de nacionalidad española y a los que les fueron intervenidas dos pistolas, están acusados de pertenecer a una banda de delincuentes comunes con 'antecedentes peligrosos' que había actuado también en Levante, según Interior.

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Un escolta experimentado

Los vecinos de Larratxo resaltaron la 'confusión' y la 'rapidez' con que se produjeron los acontecimientos. Incluso fuentes policiales admitieron anoche las dificultades para reconstruir los hechos porque los compañeros del agente herido, del que se desconoce aún su versión, al igual que la edil socialista, no vieron lo ocurrido.

Durante toda la mañana, agentes policiales inspeccionaron la zona y ordenaron retirar un vehículo que tenía los cristales laterales delanteros rotos y varios impactos de bala a ambos lados.El cuerpo sin vida del escolta permaneció tendido en el suelo hasta que a las 11.35 se procedió a su levantamiento y posterior traslado al Instituto Anatómico Forense de San Sebastián, donde se le practicará la autopsia.

Joseba Andoni Urdaniz ingresó en junio de 2001 en la empresa Prosegur, contratada por el Departamento vasco de Interior para cubrir servicios de vigilancia, y protegía a Ainhoa Villanúa desde agosto pasado. Anteriormente, desempeñó trabajos similares en otra empresa, por lo que sus compañeros le tenían catalogado como un profesional con mucha experiencia, que había realizado varios cursos de vigilancia, conducción y tiro. En la actualidad era el delegado en Guipúzcoa de la Asociación Española de Escoltas.

'Ha muerto por salvarme la vida'

'Hoy era el último día conmigo', comentó ayer atribulada la concejal socialista de Lezo (Guipúzcoa) Ainhoa Villanúa refiriéndose a su escolta muerto en el tiroteo con agentes de la Guardia Civil. 'Estaba conmigo desde el pasado mes de agosto realizando labores de escolta', declaró a la Cadena SER. La concejal, muy afectada y asustada por lo sucedido, manifestó que 'todo ha sido muy rápido y confuso', por lo que no pudo observar cómo se produjo el enfrentamiento. 'Él [por su escolta] ha muerto por salvarme la vida', añadió Villanúa, ya que en un principio ella y su escolta pensaron que los agentes armados eran 'terroristas' que querían atentar contra su vida. La concejal añadió: 'No sé de dónde venían los tiros. Sólo he visto gente corriendo'. Y agregó: 'Estoy confusa y no me he enterado de nada. Me han dicho que en el momento del tiroteo había gente en la calle, pero no me he dado cuenta'. La concejal socialista explicó que al encontrarse 'totalmente aturdida' lo 'único que pensaba' era en protegerse de los supuestos terroristas. Ainhoa Villanúa indicó que abandonará durante 'algunos días' el País Vasco para 'intentar olvidar' este trágico suceso que ha costado la vida a su escolta.

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Sobre la firma

Mikel Ormazabal
Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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