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El centro-derecha gana las elecciones en Portugal sin lograr la mayoría absoluta

Durão Barroso, con un 40,1% de los votos, supera en sólo dos puntos a los socalistas

El líder del Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha), José Manuel Durão Barroso, obtuvo ayer el 40,12% de los votos (102 diputados) frente al 37,85% (95 diputados) alcanzados por el candidato socialista Eduardo Ferro Rodrigues. El PSD deberá buscar un acuerdo con los democristianos del Partido Popular (14 escaños), con quien mantiene complicadas relaciones, para alcanzar una mayoría parlamentaria que facilite la estabilidad del país y un Gobierno que impulse la recuperación económica. El presidente Jorge Sampaio advirtió recientemente que no permitirá "elecciones cada seis meses".

El futuro primer ministro de Portugal, José Manuel Durão Barroso, afirmó anoche que, a la vista de los resultados, hará "todo, pero todo, lo que esté a mi alcance para alcanzar un Gobierno estable para Portugal". No obstante, el líder del PSD se negó a precisar cualquier alianza con los democristianos del Partido Popular y explicó que espera tratar ese asunto, en primer lugar, con el presidente de la República, Jorge Sampaio.

El responsable del Partido Popular, Paulo Portas, no aceptó una alianza con el candidato del PSD a la Alcaldía de Lisboa en las últimas municipales y estuvo a punto de que los socialdemócratas no alcanzaran la victoria en la capital. De hecho, el nuevo alcalde fue elegido por menos de 800 votos. Esa afrenta, unida a anteriores deslealtades a la causa socialdemócrata, ha provocado que las dirigentes del PSD consideren a Paulo Portas como un traidor.

Sólo la necesidad de un Gobierno estable y la autoridad de Sampaio facilitarán un acuerdo que revolverá muchos estómagos en el seno del PSD. Durão Barroso no quiso responder a las insistentes preguntas sobre ese previsible acuerdo parlamentario y destacó simplemente que "los portugueses han expresado su inequívoca voluntad de cambio, un nuevo Gobierno y un nuevo primer ministro". A su juicio; "la situación dramática en que nos encontramos tras seis años de Gobierno socialista exige una gran responsabilidad no sólo de nuestra parte sino del resto de los partidos; espero que el resto de los partidos entiendan que necesitamos un Gobierno estable para los próximos cuatro años".

La noche electoral mostró sin ningún pudor la primera refriega entre los dos partidos mayoritarios. El alcalde de Lisboa, Pedro Santana Lopes (PSD), acusó a los socialistas de tener "mal perder" al no haber admitido la derrota hasta el último momento y no haber felicitado al líder del PSD por el triunfo.

Inmediatamente fue respondido por el ministro de Justicia, António Costa, quien calificó de "inaceptables" las palabras de Santana Lopes. Explicó que las diferencias fueron muy ajustadas hasta el final de la noche y precisó que el líder socialista había intentado sin éxito y durante más de media hora felicitar por teléfono al vencedor de las elecciones.

Tras frenar el avance del PSD, que partía con mayoría absoluta a principios de la campaña, según la mayoría de los sondeos, Eduardo Ferro Rodrigues, reconoció que los socialistas consiguieron "una votación muy alta tras seis años de Gobierno" y precisó: "No ha sido una victoria, pero ha sido una derrota muy honrosa". Ferro Rodrigues explicó que los socialistas lucharán por construir una alternativa progresista en la oposición y aseguró que seguirán defendiendo los principios de los que nunca han abdicado: "Defenderemos a los trabajadores y a los más desprotegidos; defenderemos los principios de solidaridad y justicia social, así como la igualdad de oportunidades".

A mediodía de ayer, nada más votar, el presidente de la República, Jorge Sampaio, volvió a lanzar un "gran llamamiento" a la participación de los ciudadanos para alcanzar "una solución política sólida frente a los complejos problemas que tenemos por delante". La participación fue, finalmente, del 62,34%.

En su mensaje televisado a la nación, en la noche del sábado, el jefe del Estado expresó su preocupación por "los problemas y las dificultades" que atraviesa el país, motivo por el cual apeló al voto de todos los portugueses "en un momento fundamental para la democracia representaiva".

Sampaio reconoció recientemente en una entrevista al diario Público que "Portugal necesita un Gobierno capaz de gobernar y garantizar estabilidad política al país" y advirtió que no permitirá "elecciones generales cada seis meses". El presidente portugués ha trasmitido a su colaboradores su inquietud por un resultado que no garantice esa estabilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de marzo de 2002