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Hungría exige el mismo trato que los miembros antiguos de la UE

Aznar afirma que habrá ampliación pese a 'técnicos y sabelotodo'

Hungría no busca ayudas en la Unión Europea, no quiere subvenciones, pero sí exige 'igualdad de trato, que no haya diferencias entre los apoyos que se dan a los antiguos y a los nuevos miembros, que los agricultores húngaros tengan las mismas condiciones de partida que los demás', dijo ayer el primer ministro húngaro, Viktor Orban. Para conseguirlo, afirmó, se comportará como 'un país duro, no fácil, aunque razonable', a fin de que las negociaciones concluyan este año.

Orban, que, para demostrar sus filias españolas se refirió tanto a José Ortega y Gasset -'de él venía todo lo que, durante 20 o 30 años, se supo aquí de una Europa unida', dijo- como a una conocida marca catalana de vinos y a la sangría, afirmó que, por lo que se refiere a las negociaciones de ingreso en la UE, ha aprendido mucho de España. 'Hemos aprendido que hay que negociar de manera abierta, pero defendiendo siempre los intereses nacionales', explicó, antes de remitirse al ejemplo de cómo, en el Consejo Europeo de Berlín de 1999, Aznar bloqueó el consenso durante horas hasta lograr el mantenimiento de las ayudas regionales a España.

El presidente del Gobierno español, que ayer en Budapest agradeció poco la pregunta de una periodista local sobre si España estaría dispuesta a renunciar a parte de esas ayudas regionales en beneficio de los candidatos -'una cosa, señorita', le espetó, 'es la solidaridad y otra hacer política pegando patadas a las mesas'-, suscribió la advertencia de Orban de que el ingreso de los países del Este, más que como ampliación de la UE, debe ser considerado como 'la reunificación de Europa', y se agarró a este enfoque político para transmitir un mensaje optimista. 'Habrá una multitud de negociaciones técnicas muy difíciles', dijo. 'Habrá técnicos, ayudantes de técnicos y muchos sabelotodo, pero, al final, la voluntad política de reunificar Europa será una realidad'.

El primer ministro húngaro, socio de Aznar en el Partido Popular Europeo (PPE), aprovechó la visita del presidente español, que, tras visitar anoche Letonia, concluye hoy en Lituania el último tramo de su gira por los países candidatos, para exponer sus quejas ante las propuestas de la Comisión Europea de que las ayudas agrícolas directas a los nuevos miembros se introduzcan sólo gradualmente, y por las noticias de que Alemania y otros países rechazan frontalmente la concesión de tales ayudas.

El argumento de Orban es claro: su país, con sólo el 6% de sus 10 millones de habitantes empleados en el campo, y buena parte de los 3.500 millones de euros de superávit comercial que registra con la UE procedentes del sector agrícola, no busca subvenciones, sino posibilidades de aumentar sus ventas. 'No queremos proteccionismo, sino mercados, libre competencia', reiteró Orban.

Aznar reconoció la ventaja de Hungría sobre otros candidatos, al anunciar que España no pondrá restricciones a los inmigrantes húngaros, ni siquiera para evitar, como ocurre con Polonia, convertirse en un coladero de paso hacia Alemania y otros países que mantendrán sus barreras. No obstante, instó a su anfitrión a perseverar en 'el marco de estabilidad política y vigorosas reformas económicas' para lograr 'más productividad, más empleo, más competitividad'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 2002