Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Gómez Rufo trata la inmortalidad en su novela 'Los mares del miedo'

Antonio Gómez Rufo tiene un catálogo de miedos que le han rellenado sus amigos. En esta lista, el primer lugar lo ocupa el terror a la muerte. 'De eso salió la idea para mi novela', confiesa el autor de Los mares del miedo (Planeta). Con ese misterio resuelto empieza el relato, que cuenta una historia de amor, de ciencia, oscurantismo, de anhelos, de sentimientos, victorias, derrotas y exilios en la España de Felipe II.

'No es una novela histórica, porque no gira alrededor de ningún suceso ni personaje histórico concreto', dice Gómez Rufo. Pero sí tiene alguna deuda con autores clásicos y vivos. 'Con obras como Frankenstein, de Mary Shelley, o con El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, y con Umberto Eco', reconoce el autor. 'Con este último por un gusto por las novelas bien documentadas, llenas de datos', cuenta. Y ese homenaje, esa búsqueda intensa del tiempo en el que Gómez Rufo coloca su novela, le ha llevado año y medio de trabajo en bibliotecas, archivos o por Internet.

Dice Gómez Rufo que perderíamos una parte importante de nuestro miedo si en vez de contar nuestra existencia en términos de tiempo lo hiciéramos en términos de espacio. Para eso, el autor de El alma de los peces y del ensayo El hombre asustado propone un ejercicio aleccionador . 'Piensa en tu infancia. La recuerdas en un lugar concreto, y tu edad se ha diluido en el espacio', asegura. La reflexión está en su último libro, que es la historia de una iniciación vital. La de su protagonista, Fernando Ruiz de Alcalá, que experimenta con cadáveres robados porque cree que ahí se encuentra el secreto de la vida eterna, que se sumerge en la alquimia gracias a Ben al Razí, un sabio morisco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de febrero de 2002