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Milosevic acusa a EE UU y a los países de la OTAN de crímenes masivos contra los serbios

El ex dictador defiende su causa y exhibe vídeos y fotos de cadáveres de serbios y albaneses

De acusado a acusador. Slobodan Milosevic invirtió ayer los papeles e inculpó a la fiscal Carla del Ponte de pretender encubrir a 'sus jefes, Estados Unidos y la OTAN', de ser los responsables de la desintegración yugoslava y de los bombardeos en Kosovo y Serbia en 1999, 'una acción preconcebida, que causó la muerte de civiles inocentes y fue respaldada por los medios de comunicación occidentales'. El ex dictador se sirvió de vídeos y dantescas fotografías de cadáveres mutilados, entre ellos ancianos y niños, al igual que lo había hecho antes la fiscalía, para sustentar su réplica que terminará hoy.

'Éste es un juicio político. Espero que haya gente honrada en Occidente que no acepte este espectáculo', señaló Milosevic, que ayer eligió una corbata con los colores de la bandera nacional yugoslava, aunque negó moverse por sentimientos nacionalistas serbios. Milosevic apareció con un abultado puñado de papeles que no obedecían a un discurso escrito. La jornada fue para él. Improvisó en todo momento aunque seguía un guión, a veces inconexo, centrado fundamentalmente en Kosovo y apenas en Bosnia o Croacia, durante las casi cinco horas que duró la vista con tres pausas de 20 minutos. En realidad, no habló tanto, pues la primera hora la dedicó a la proyección de un documental alemán, que cuestiona la sinceridad del ministro de Defensa, Rudolf Scharping, sobre un episodio de matanza de civiles albanokosovares -documental que los mismos autores denunciaron que ha sido manipulado-, y el resto lo llenó con abundante material fotográfico para ilustrar 'asesinatos de inocentes albaneses y serbios'.

Lo más flojo de su intervención fue la repetida letanía de insultos a EE UU y a la OTAN, y a Del Ponte. 'No tiene pruebas, lo que hace es inventarse hechos, debería sentir vergüenza', dijo. Lo mejor, contraatacar a su enemiga con sus mismos métodos: abundante material videográfico y fotográfico de atrocidades, pero esta vez no de su Gobierno, sino presuntamente causadas por los ataques de la OTAN. 'Podría estar diez días exhibiendo fotos', dijo con aplomo ante la mirada un tanto desconcertada del juez Richard May y del equipo de fiscales. 'Me pregunto si habrá una corte que juzgue alguna vez los 79 días de bombardeos. El pueblo serbio nunca perdonará esos crímenes'.

Gran mérito de toda esa recopilación documental se debe a su equipo de colaboradores legales, que desde que fue entregado a La Haya, el 28 de junio del año pasado, por 'un Gobierno títere', según volvió a reiterar ayer, refiriéndose a Vojislav Kostunica y Zoran Djindjic, que pusieron con el voto en septiembre de 2000 fin a un régimen personalista de más de una década, ha trabajado para ir reuniendo poco a poco el material. 'Aquí tengo 38 páginas con una lista de escuelas que fueron dañadas por los ataques de la OTAN', afirmó exhibiendo los folios y anunciando que durante el proceso 'lo explicaremos con más detalle'. Los traductores de sus palabras en serbocroata utilizaban el plural como si de ellas se desprendiera que al final optará por recurrir a un abogado defensor.

Si hubiera un jurado popular, Milosevic podría haber conseguido ayer contagiar emoción a través de las imágenes que exhibió y que, según él, corresponden a acciones perpetradas por las bombas de la OTAN y la guerrilla albanesa del ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) en Kosovo y Serbia. Negó que entre sus planes estuviera la construcción de una Gran Serbia, 'al contrario siempre busqué la integración del país', ni que hubiera habido abusos por parte del Ejército federal: 'El Ejército lo único que hacía era tratar de neutralizar a los terroristas y proteger a la población civil'.

Reinterpretó la historia al referirse a su famoso discurso de 1989 en Pristina en defensa del orgullo serbio y aseguró que sus palabras fueron un canto a la integración de toda la nación yugoslava. Tampoco aceptó que hubiera provocado la deportación de albaneses de Kosovo en 1998 y 1999. Para él, fue la OTAN la que propició la huida de esas gentes, aterrorizándolas y disparando cuando pretendían volver a sus casas. Está claro que Milosevic quiere combate y que intentará a lo largo del proceso abrir fisuras en la parte acusadora a fin de cuestionar toda la naturaleza de sus argumentos y la validez del propio tribunal. Ayer volvió a arremeter contra su origen y contra su detención. Y le espetó al severo juez May una frase: 'No me satisfacen sus respuestas. Éste es un tribunal que viola la Carta de la ONU y todas las convenciones de derechos humanos, que es financiado incluso por países como Arabia Saudí que apoyan el terrorismo'. En esta ocasión, el magistrado británico no le interrumpió y permitió que continuara con su perorata. 'No me voy a escapar, porque quiero que se esclarezca la verdad, pero exijo ser puesto en libertad provisional', afirmó alzando la voz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de febrero de 2002