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Pujol admite que "algún día" CiU podría estar en el Gobierno español

El presidente de la Generalitat defiende en California el modelo catalán de convivencia

Lo que durante más de dos décadas ha sido una posición inamovible de CiU, el rechazo a entrar en el Gobierno de España, tiene los días contados. El propio Jordi Pujol lo afirmó ayer en California, donde se halla de viaje oficial, tras reiterar su rechazo a la oferta lanzada por José María Aznar para que CiU entre en el Gobierno del PP: 'Probablemente algún día convendrá aceptar una propuesta de este tipo', afirmó, 'pero ahora no nos conviene, y ya está'.

Pujol no considera oportuno que la coalición que encabeza tenga ahora su ministro de Marina en Madrid. Las condiciones políticas no son las que llevaron esa cartera, en los albores de la República, a manos de Lluís Companys, y lo que menos le interesa a CiU en estos momentos preelectorales es aparecer vinculada al proyecto de España que tiene José María Aznar, a esa versión del patriotismo constitucional que encorseta a las nacionalidades históricas. 'Ahora mismo, en Madrid quieren un reforzamiento del Estado en detrimento de las instituciones europeas y, además, están propiciando leyes centralistas: o sea, que en lo fundamental no coincidimos', sentenció el presidente de la Generalitat.

Pujol se prometía una feliz visita oficial a California -adonde llegó el pasado domingo (madrugada de ayer en España)-, alejada de la coyuntura política, pero no ha podido ser. Su intención de ceñirse al guión previsto por el viaje (tecnología, educación, y colaboración entre el ámbito empresarial y universitario) ha pasado a un segundo plano. El abrazo del oso que supone la oferta de Aznar, que ha perseguido al presidente catalán sin respetar husos horarios, llega a horas intempestivas por dos razones: porque ha dejado a Artur Mas, su delfín, al frente del Ejecutivo catalán en un ensayo de protagonismo con voluntad de futuro; y, en segundo lugar, porque la oferta -reiterada ayer por Mariano Rajoy en Barcelona- llega cuando CiU más precisa marcar distancias con el PP.

Colaboración instrumental

Con todos estos mimbres no era difícil prever el rechazo del presidente de la Generalitat a la participación en el Gobierno central, una colaboración que los nacionalistas de CiU han juzgado siempre instrumental. 'En varias ocasiones a lo largo de los últimos 20 años nos han ofrecido entrar en gobiernos, y la verdad es que no convenía ni entonces ni ahora', afirmó. Pero a diferencia de su tradicional oposición tajante, Pujol dejó ayer abierta esta posibilidad para el futuro, en sintonía con lo expresado por Mas: 'Quizá un día convendría aceptar, pero ahora seguro que no'.

El presidente catalán se refirió a que Aznar nunca le ha ofrecido ministerios en concreto, 'ni me ha dicho cuántos', subrayó a propósito de la entrevista aparecida el domingo en La Vanguardia en la que el presidente español hablaba de ceder a los nacionalistas grandes ministerios.

Pero CiU no está por la labor en este momento. Y ayer Pujol volvió a echar mano de los grandes principios que le inspiran como nacionalista y como europeísta para apoyar la negativa. 'Debemos actuar de acuerdo con lo que somos; no niego que pueda haber contactos, pero en lo fundamental, en lo esencial, no coincidimos', declaró.

Pujol insistió en que en la reunión que tiene previsto celebrar con Aznar próximamente le reiterará su negativa a que CiU se incorpore al Gobierno central en este momento: 'El presidente Aznar y yo tenemos una conversación pendiente, pero en un momento en el que se proyectan leyes antiautonómicas sería muy difícil que se llegase a esa colaboración', subrayó.

¿Significa todo ello que de no producirse ese acuerdo se rompería el apoyo del PP a CiU en el Parlament? ¿Supondría todo ello una anticipación electoral? ¿Serán prorrogados los presupuestos de 2002 para el año electoral 2003? Pujol dejó estas respuestas en el aire: su agenda californiana le obligaba, no había más tiempo. No obstante, en CiU se da como escasamente probable una ruptura radical con el PP. 'No es nuestro estilo', dicen dirigentes de la coalición conscientes de que deben distanciarse del partido que preside Aznar para no perder votos de su electorado nacionalista en 2003.

El año que les queda no es difícil. La ley más importante -los presupuestos, que anualmente se pactan con los populares- puede prorrogarse un año, y en las demás iniciativas legislativas CiU buscará aliados. Ni los convergentes, ni los socialistas, ni Esquerra han cerrado puertas a colaboraciones futuras. Y en CiU son conscientes de que no se debe llegar al año 2003 con una foto de familia en la que aparezca el PP en primera fila.

En la jornada de ayer de su viaje a EE UU, Pujol pronunció también un discurso ante el Parlamento de California sobre el modelo catalán de convivencia. Después de destacar que Cataluña 'es una parte de España con una personalidad diferenciada', subrayó que el reconocimiento de este factor se ha alcanzado 'pacíficamente y a través del diálogo, con un completo rechazo de la violencia'.

'Eso quizá vale la pena subrayarlo a los ojos del pueblo de Estados Unidos y del mundo', dijo Pujol, quien recordó que el ex presidente Bill Clinton puso a Cataluña como ejemplo para combinar 'el orgullo a su propia identidad con la coexistencia pacífica'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de enero de 2002