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España ha aportado desde 1991 sólo el 8% de la inversión extranjera en Marruecos

Las empresas españolas aportaron apenas 100.000 millones de pesetas, según datos de Comercio

España ha invertido en los últimos 10 años en Marruecos 625 millones de euros (unos 104.000 millones de pesetas), lo que supone el 8,2% de la inversión extranjera en un país separado de la rica Europa por apenas 14 kilómetros de agua. La inversión española en el reino alauí, que encabezan grandes compañías como Telefónica o Endesa, contrasta, por exigua, con las cantidades invertidas por las mismas empresas en otras zonas del globo como América Latina. En plena crisis diplomática y política con España, Marruecos aparece como el vecino aún por descubrir.

Gigantes empresariales como la eléctrica Endesa o Telefónica, bancarios como el BBVA y empresas como Conservas Garavilla, Tavex, Mango o Aldeasa han contribuido, en los últimos 10 años a situar a España como el quinto país inversor en Marruecos. Con todo, España va por detrás de otros países como Francia, Estados Unidos, Holanda y, significativamente, Portugal, un país con intereses geoestratégicos similares, pero con una economía de tamaño inferior a la española. La mayor parte de la inversión corre a cargo de empresas medianas.

Endesa es una de las empresas que impulsa uno de los proyectos más destacados en Marruecos: la inversión de 284 millones de euros (47.253 millones de pesetas) en la construcción de una central de ciclo combinado en Tahadart. Endesa tiene el 32% del capital de la sociedad constituida para llevar adelante el proyecto. El 48% es propiedad de la Office National d'Electricité (ONE) y el resto pertenece a la sociedad alemana Siemens.

Inversión desde 1991

Según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo, desde 1991 las empresas españolas han invertido en Marruecos 629 millones de euros (6.151 millones de dirhams, un dirham equivale, aproximadamente, 17 pesetas), o lo que es lo mismo, 104.656 millones de pesetas. Tal inversión supone el 8,2% de la inversión global extranjera realizada en el reino alauí en los últimos 10 años.

Mucho dinero o poco, según se mire. Mucho, quizá, si se tiene en cuenta la situación de partida del país. Poco, quizá, si se compara con otras inversiones realizadas por empresas españolas en otros países como Chile donde una sola compañía, la eléctrica Endesa, invirtió en la compra de Enersis, prácticamente de una tacada, medio billón de pesetas.

El actual deterioro de las relaciones políticas y diplomáticas entre Madrid y Rabat no contribuye al buen ambiente inversor. Para Ramón Gil-Roldán, director general de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, es necesario que el Gobierno español 'cree las condiciones para restablecr las relaciones comerciales con un socio estratégico de siempre como es Marruecos, nos guste o no nos guste'.

La corriente de dinero español hacia Marruecos no ha sido en estos 10 años, sin embargo, uniforme, sino más bien espasmódica. Así, al comienzo de la década, en concreto durante los años 1992 y 1993, España se situó como segundo inversor en Marruecos con grandes operaciones en los sectores bancario y minero. En esos dos años, fluyeron hacia el país vecino 25.000 millones de pesetas (13.766 millones en 1992 y 11.398 millones en 1993). El flujo inversor, sin embargo, se redujo mucho en los años siguientes (periodo 1993-1997) y no se recuperaron hasta 1997, cuando la inversión (8.581 millones de pesetas) más que duplicó el dinero exportado a Marruecos en 1996 (año electoral en España) y que se situó en sólo 3.301 millones de pesetas.

Pero fue el año 1999 el más espectacular. Ese año, el Gobierno marroquí adjudicó la segunda licencia de telefonía móvil a un consorcio liderado por la española Telefónica. Resultado: la inversión española alcanzó la cifra de 35.292 millones de pesetas.

A juicio de José García-Morales, presidente del Consejo de Promoción Exterior de la CEOE, Marruecos necesita de España y de su industria y tecnología. 'Las relaciones políticas con Marruecos son complejas, pero eso no quita para que las comerciales sean fluidas, como lo demuestra el hecho de que haya unas 800 empresas españolas instaladas allí'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de diciembre de 2001