Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Marruecos y España

Creo, sinceramente, que, en general, los marroquíes tienen percepciones de las realidades más profundas y sensibles que las nuestras; creo que su visión de las realidades abarca más que la nuestra; creo que algunos españoles, erróneamente, hemos perdido parte de nuestra sensibilidad mediterránea.

¿Por qué nos sorprende que los marroquíes estén profundamente enfadados de la forma zafia, parcial, mentirosa y, a veces, con connotaciones racistas con la que algunos de nuestros analistas y seudoexpertos tratan a Marruecos y a sus responsables? ¿Por qué nos sorprende que los marroquíes se enfaden porque los españoles, autoridades o no, que conocemos bien la realidad marroquí no respondamos airados a los insultos, mentiras y medias verdades contra Marruecos y sus autoridades?

Sobre el importante asunto del Sáhara, tanto para Marruecos como para España, ¿por qué no entendemos la profunda irritación que produce a los marroquíes el que algunas autoridades españolas, centrales y autonómicas, y muchos medios de comunicación presten más atención y consideración a las tesis de terceros países interesados o de determinados grupos políticos que a las posiciones de Marruecos muy compartidas por el pueblo marroquí?

¿Por qué no prestamos más respeto y consideración a un país vecino y amigo con el que hemos convivido más de 700 años, probablemente los años de mayor esplendor de Andalucía? ¿Por qué no tratamos con más respeto y sensibilidad el delicado tema de la emigración?

La sensibilidad y el respeto son muy importantes entre los seres humanos que conviven, y españoles y marroquíes, afortunadamente, siempre hemos convivido y conviviremos. Cuando leo sobre Marruecos u oigo hablar sobre Marruecos en España con la parcialidad, desprecio y falta de respeto con que algunos lo hacen, siento pena y vergüenza.

Siento pena porque personas inteligentes e informadas no son capaces de apreciar las extraordinarias cualidades de Marruecos y los marroquíes, probablemente por obcecación e ignorancia. Muchas opiniones sobre Marruecos son tan parciales como si alguien viniese a Madrid, visitase las zonas más marginales y lo publicase en un país extranjero diciendo: 'Esto es Madrid'. Evidentemente le llamaríamos mentiroso y parcial y nos irritaría profundamente por reflejar sólo la parte negativa de la realidad como si fuera toda la realidad.

Siento vergüenza porque personas y medios a los que respeto den una impresión tan penosa de España y los españoles a mis amigos marroquíes. Naturalmente que Marruecos tiene muchos problemas; naturalmente que Marruecos tiene mucho que mejorar en casi todo, precisamente yo no me distingo por alabar a Marruecos, soy muy crítico con ellos, tanto de palabra como cuando escribo sobre ellos, pero procuro criticarles con respeto y cariño, reconociendo todo lo mucho positivo que Marruecos aporta al mundo musulmán, a la mujer, a la libertad, a la estabilidad, a la paz, y sé todo lo que aportará a España, tanto económica como culturalmente.

Yo no concibo un futuro donde España y Marruecos no estén profundamente unidos tanto económica como social y culturalmente. Cuanto más conozco Marruecos, más lo admiro. Soy muy crítico con muchos de sus líderes, burócratas y autoridades, pero conozco en Marruecos a bastantes personas a las que considero amigos y hermanos, personas que sé que nunca me fallarán, personas honestas, preparadas y responsables, de las que yo aprendo mucho cada día y de las que me gustaría que aprendiésemos todos los españoles.

Marruecos es un país maravilloso con personas maravillosas, el papel de la mujer marroquí es admirable bajo todos los puntos de vista, incluido el profesional, y marca el camino a seguir por el mundo musulmán en este importante aspecto de la igualdad y de los derechos humanos. Marruecos es un país seguro, con una libertad muy superior a lo que algunos imaginan.

Uno de sus puntos más débiles es el insuficiente desarrollo económico, con graves consecuencias para el desempleo, y es en este punto donde los españoles más podemos colaborar; en lo demás creo que aprenderemos. Con sensibilidad y respeto podremos superar todos nuestros problemas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de noviembre de 2001