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Jáuregui regresa a la dirección del socialismo vasco

Los tres secretarios de Álava, Guizpucoa y Vizcaya aceptaron anoche formar parte de la gestora

El primer paso para conducir la crisis del socialismo vasco se dio anoche con la designación del diputado y ex dirigente vasco Ramón Jáuregui como presidente de la gestora, que conducirá al PSE-PSOE a un congreso extraordinario, provocado por la dimisión del secretario general, Nicolás Redondo Terreros. Jáuregui aceptó la oferta realizada a última hora de la tarde de ayer por el secretario de organización del PSOE, José Blanco, en nombre del secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. En el congreso extraordinario, que se celebrará previsiblemente el próximo mayo, debe debatirse si en el socialismo vasco pueden convivir los tres proyectos tradicionales: vasquista, españolista y obrerista.

Ramón Jáuregui, diputado nacional por Álava, es la persona elegida por la dirección federal del PSOE para presidir la gestora que conducirá al PSE-PSOE a un congreso extraordinario en lapróxima primavera tras la dimisión como secretario general de Nicolás Redondo Terreros. Jáuregui dio anoche el sí al secretario de Organización federal, José Blanco, en una reunión que se celebró en la sede central del PSOE en Madrid. El nombre de Jáuregui pareció aceptable a todos los interlocutores que Blanco tuvo durante la jornada. Jáuregui, actual portavoz parlamentario de política social y empleo en el Congreso y ex secretario general del PSE-PSOE , quiso dejar claro a Blanco que aceptaba este encargo del partido pero debía saber que su misión terminaría con la celebración del congreso que elegirá a un nuevo secretario general. 'En ningún caso aspirará a ese cargo', aseguran en la dirección federal.

Redondo no aclaró si se presentará a la reelección en el próximo congreso

La dirección federal considera que Rosa Díez no debe estar en la gestora

La intensa jornada de Blanco, en permanente contacto telefónico con el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, terminó bien al conseguir su principal objetivo: la aceptación de Ramón Jáuregui. Ahora bien, hasta llegar a ese punto hubo problemas por las diferencias de criterios de los dirigentes vascos sobre quién debía componer la gestora. Anoche todavía no habían terminado los encajes por lo que el secretario de Organización continuará hoy las conversaciones para cerrar esa comisión gestora de la que también formarán parte los secretarios de Álava, Guipuzcoa y Vizcaya, Javier Rojo, Manuel Huertas y Patxi López, respectivamente.

A lo largo del día, Blanco, a quien legalmente corresponde la función de nombrar la gestora, recibió al presidente del PSE, Txiki Benegas; a los secretarios generales de ese partido en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, al secretario de Organización saliente, Javier Cruz, y al portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento vasco, Rodolfo Ares. A todos ellos les pidió criterio sobre nombres que pudieran conformar la comisión gestora y, singularmente, sobre el nombre de Jáuregui para la presidencia. En todo caso, la decisión de que Jáuregui fuera el presidente era del todo firme para Rodríguez Zapatero. Jáuregui atesora ya un amplio bagaje tanto en la política vasca como en la nacional. Ha sido candidato a la presidencia del Gobierno vasco, vicelehendakari en el Ejecutivo de coalición con el PNV y miembro de la anterior ejecutiva federal del PSOE.

En el comité federal de este partido celebrado tras las elecciones vascas de mayo la intervención de Jáuregui cosechó los máximos aplausos tras defender una estrategia diferente a la seguida por el PP y no de enfrentamiento radical con el PNV.

En la dirección federal se constató de manera clara lo que ya suponía el enfrentamiento que vive el socialismo vasco. La crisis se puso de manifiesto tras las conversaciones personales y telefónicas de Blanco. El secretario general de Álava, Javier Rojo, abogó por una gestora con socialistas que no sólo tengan reconocimiento interno sino también prestigio social, según informaron fuentes de la ejecutiva.

Desde la dirección federal no parecía, sin embargo, que hubiera mucha intención de atender al completo la propuesta efectuada por Redondo Terreros tras anunciarles por carta su dimisión. El secretario general saliente propuso a tres personas para que formaran parte de esa gestora: Ana Urchueguía, Victor García Hidalgo y Rosa Díez. Anoche, la dirección federal consideraba que Díez no debía estar en la gestora al creer que el puesto no era fácilmente compatible con su tarea al frente de los socialistas europeos. Para sectores afines a la eurodiputada, este hecho supone 'un veto intolerable'. No parecía haber problemas con Ana Urchueguía y había objeciones con García Hidalgo por cuanto que la afluencia de hombres impedía que se cumpliera la democracia paritaria. La posible exclusión de dos de los tres propuestos por Redondo Terreros consternó a algunos sectores del socialismo vasco por cuanto que suponía un mal comienzo 'triturar' al secretario general saliente. Blanco ofreció a los tres secretarios generales formar parte de la gestora.

Pero fue el propio Nicolás Redondo el primero en admitir ayer, un día después de presentar la dimisión irrevocable ante su ejecutiva, que propone con el congreso extraordinario en este momento de 'gran crisis interna', 'el camino más duro y complicado' para que los socialistas vascos definan su proyecto político. Pero advirtió también, en la sede del PSE-EE en la capital vizcaína, que irá al congreso extraordinario 'con la cara descubierta' -'espero que el resto defienda lo que piense y lo que sienta', comentó-, y a 'defender mis ideas', ya que su decisión 'no es táctica'.

Pese a todo tuvo que reconocer que el partido está en 'una encrucijada' ya que, a su juicio, no se puede presentar a la sociedad vasca un proyecto con 'perfiles indeterminados'. 'El proyecto del PSE debe estar muy definido', aclaró en una rueda de prensa en la que compareció acompañado en la sede bilbaína de destacados cargos institucionales y ex dirigentes de peso del socialismo vasco.

Redondo intentó en todo momento presentar su dimisión como algo traumático para él personalmente y para el partido socialista. 'Ha sido la decisión más difícil, dolorosa y complicada que he tomado en mi partido', dijo, incluyendo su decisión de abandonar el Gobierno vasco en junio de 1997, cuando el PNV aprobaba leyes de la mano de Herri Batasuna (HB), en los prolegómenos de lo que posteriormente se denominó el Pacto de Lizarra.

Pero Redondo, a preguntas de los periodistas, tuvo ayer que admitir errores en su cálculo de cómo reconducir la 'grave crisis' desatada en el socialismo vasco tras la imposibilidad de desalojar, junto al PP, al PNV de Ajuria Enea. Dijo que intentó dilatar el debate de los documentos para 'tranquilizar' las aguas turbias internas que empezaban ya a bajar en el partido. 'Me equivoqué, no ha servido, aunque ese fue el ánimo que me ha guiado', comentó, intentando convencer a sus críticos que en ningún momento optó por que la situación se pudriera políticamente, como finalmente ha ocurrido.

Pero Redondo no desveló cuál va a ser su siguiente paso en el órdago presentado el viernes a su dirección y al PSE. No aclaró si se presentará a la reelección. 'Depende de muchas cosas', dijo enigmático

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001