Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

La gestora de Jáuregui zanja de plano la intromisión 'hostil' del PP en la crisis del PSE

Dirigentes socialistas creen que Redondo no optará a la secretaría y cederá la batalla a Rosa Díez

La gestora que, de la mano de Ramón Jáuregui, pilotará al socialismo vasco hasta el congreso extraordinario previsto para la próxima primavera ha atajado de plano lo que considera una 'OPA hostil y obscena' por parte del PP. Las sensibilidades del PSE han cerrado filas para denunciar las 'actitudes carroñeras' de los populares. El proyecto de Jáuregui pretende extender el Pacto de Anoeta de 1997, que posibilitó el encuentro entre las sensibilidades guipuzcoana y vizcaína, a lo que representa Javier Rojo, heredero político de Fernando Buesa y el socialismo alavés. Diversos sectores del PSE creen que Nicolás Redondo no optará a la secretaría y cederá la batalla a Rosa Díez. El vizcaíno Patxi López coge fuerza como hombre de consenso.

En su afán de sumar a los alaveses al acuerdo de 1997, Jáuregui ha adoptado dos decisiones importantes. Primero, tomar en consideración el documento político elaborado por Javier Rojo para la discusión. Y una segunda decisión mucho más orgánica: nombrar al parlamentario alavés y responsable de asuntos de seguridad en el partido, Víctor García Hidalgo, el hombre fuerte de la organización del congreso extraordinario (junto con los tres secretarios de organización provinciales) y responsable de finanzas hasta la celebración del cónclave socialista. García, que formaba parte de la anterior ejecutiva y fue gobernador civil de Álava, es un valor en alza en el socialismo vasco.

El documento que perfila ya Jáuregui descansará, desde una clave autonomista y de izquierdas, en transmitir propuestas a la sociedad vasca diametralmente diferentes a las de los populares en materia de sociedad, desarrollo estatutario y de interpretación del Estado de las autonomías y del papel del Senado o de las regiones en la Unión Europea. Todo ello desde un respeto a la singularidad vasca, pero alejada también de cualquier "tentación etnicista" y "deriva soberanista" que pretenda romper, como en 1998 hizo el PNV en el Acuerdo de Lizarra, con las actuales reglas de juego.

Reglas de juego

El único entendimiento de fondo con el PP que propiciarán tanto José Luis Rodríguez Zapatero como el próximo líder del PSE-EE será el Pacto Antiterrorista mientras ETA siga matando. Además de la defensa de las reglas de juego, aunque "sin sacralizarlas".

El entendimiento vivido en la política vasca entre socialistas y populares durante los tres últimos años corre el riesgo de acabar en un divorcio más que sonado. La actitud de "injerencia" del líder del PP, Jaime Mayor, ha terminado por molestar profundamente hasta al sector más constitucionalista del PSE. Javier Rojo, paladín del discurso antinacionalista, no duda ahora en calificar de "carroñeros" -como ha hecho también Patxi López- a sus ex compañeros de viaje por su estrategia de inmiscuirse en los asuntos internos del PSE. En esta misma línea insistió ayer Ramón Jáuregui, quien criticó duramente a Jaime Mayor Oreja por "no hilar fino" con sus primeras declaraciones tras la crisis del PSE, especialmente las referidas a que el PP "se abriría" para posibilitar un acercamiento.

Una actitud que a corto plazo pretendería recoger lo que el PP considera "restos de un posible naufragio si se produce un pendulazo" en la estrategia histórica del PSE-EE, algo que todas las sensibilidades descartan, al igual que el propio Jáuregui. El PP está pensando, según confiesa un miembro de la gestora, en los intelectuales, los movimientos cívicos como ¡Basta Ya! y el Foro Ermua que apoyaron la fracasada estrategia constitucionalista en las elecciones del pasado 13 de mayo para desalojar al nacionalismo del poder.

"La estrategia de Mayor, cuando repite una y otra vez que abrirá el partido a los ciudadanos de izquierda que creen aún en la alternativa al PNV, es recoger el apoyo de las gentes del ¡Basta Ya! y de Foro Ermua que nos votaron el 13 de mayo. Además de poco elegante y antidemocrático, evidencia la debilidad del proyecto popular, que se va a agravar con la salida de Jaime Mayor en enero tras el congreso del PP", auguró Rojo a este periódico.

Todos los sectores del PSE y buena parte de los 10.000 militantes y simpatizantes que definirán en el congreso extraordinario el "proyecto autónomo" para la nueva etapa, han recibido el retorno de Jáuregui como un bálsamo. El ex líder de PSE-EE, que ya ha anunciado su intención de "canalizar el debate" para retirarse después, que ha prometido un debate "profundo, abierto, limpio y sereno", ha sosegado en parte las aguas, tras la incapacidad, admitida por el propio Nicolás Redondo Terreros al día siguiente de su dimisión, de "serenar los ánimos" en el seno del PSE con la táctica de posponer el debate interno y la elaboración del documento político.

Esta sensación también está presente entre los otros tres miembros de la gestoras (Rojo, López y el guipuzcoano Manuel Huertas), que no van a escatimar esfuerzos para "que esto salga bien".

Mientras, Redondo recuenta sus apoyos: la parte de Vizcaya que no controla Patxi López; residuales a nivel orgánico en Guipúzcoa y parlamentarias por Álava. Diversos sectores del socialismo vasco consultados por este periódico se muestran convencido de que Redondo no optará a la secretaría general y que cederá la batalla a la eurodiputada Rosa Díez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de diciembre de 2001