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Emilio Ybarra y Pedro Luis Uriarte dejarán el BBVA antes de la fecha prevista

El copresidente baraja abandonar la entidad antes de marzo, la fecha prevista para su jubilación

Emilio Ybarra, copresidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) anunciará en el Consejo de Administración del próximo martes que su salida del banco coincidirá con la de Pedro Luis Uriarte, vicepresidente y consejero delegado, según fuentes cercanas al consejo. Ybarra adelantará su marcha para diciembre o enero, de forma que no coincida con la junta de marzo, como estaba previsto. Javier Echenique, director general, también podría salir del banco con Uriarte. El copresidente Francisco González tomará el mando único, y la gestión quedará en manos de José Ignacio Goirigolzarri, actual director general del negocio minorista.

El martes 18 de diciembre se celebrará un Consejo de Administración histórico en el BBVA. Emilio Ybarra anunciará oficialmente que su salida de la entidad, tras ocupar la presidencia durante casi 12 años, coincidirá con la de Pedro Luis Uriarte, consejero delegado. Uriarte lleva la batuta de la entidad -primero en el BBV y luego en el BBVA-, desde el 23 de septiembre de 1994, cuatro años después de la llegada de Ybarra a la presidencia. Javier Echenique, director general de grupo y responsable de los negocios mayoristas, también baraja abandonar la entidad coincidiendo con la marcha de Uriarte. Echenique siempre ha estado considerado como un hombre muy próximo a Uriarte, incluso ha sido su candidato para ocupar el puesto de consejero delegado. También tiene previsto abandonar la entidad Mario Fernández, director general del área jurídica y hombre próximo a Ybarra. Fernández pidió su prejubilación en abril pasado al superar los 53 años.

Según las fuentes consultadas, es probable que Ybarra abandone el banco antes de la junta de accionistas del próximo marzo, que es cuando estaba previsto inicialmente. El veterano banquero vasco baraja hacerlo incluso el propio martes, al término del consejo, o en el mes de enero, cuando se presente el cierre del ejercicio 2001.

El cansancio que ha provocado en Ybarra la gestión de la entidad bajo una copresidencia que ha durado más de dos años es una de las razones que se aducen para justificar su salida adelantada. Otras fuentes lo achacan a la necesidad de que el cierre del año coincida con el inicio de una nueva etapa, cuyo organigrama esté diseñado por el futuro presidente, Francisco González, que procede de Argentaria. José Ignacio Goirigolzarri, director general del negocio minorista en España y en América Latina -en México durante el desarrollo de esta crisis-, será el próximo consejero delegado y, probablemente, también vicepresidente.

Final acelerado

Pedro Luis Uriarte siempre ha vinculado su marcha al final del Programa Crea, que teóricamente concluía en diciembre de 2002. Sin embargo, la crisis económica acentuada con los atentados terroristas del 11 de septiembre, provocó que el BBVA cerrara anticipadamente ese programa en diciembre de 2001, lo que liberó a Uriarte de sus compromiso público.

El vicepresidente ha tenido siempre una forma de hacer banca con una visión tradicional, centrada en la banca minorista, aunque sin descuidar la incorporación de las nuevas tendencias. Ésa ha sido la obsesión de González desde que recibió el encargo del Gobierno del PP de presidir Argentaria en junio de 1996. Apostó, a los pocos meses de su llegada, por la banca por Internet y el máximo desarrollo tecnológico, lo que permitiría la expansión del BBVA en Europa sin oficinas y, por lo tanto, sin alianzas con otros bancos.

Precisamente cuando se produjo la fusión de BBV y Argentaria, Uriarte luchaba por mantener una alianza-fusión con UniCredito, uno de los mayores bancos italianos. La operación, sin parangón en Europa, era arriesgada y tropezaba con muchos problemas jurídicos. Finalmente, los acuerdos entre BBVA y UniCredito se deshicieron con rapidez y el proyecto de Uriarte, que también contaba con la tajante oposición del Banco de Italia, quedó en agua de borrajas.

En los últimos años, por otra parte, Ybarra ha delegado parte de sus funciones en Uriarte, lo que ha provocado que se diga que "era un consejero delegado con funciones de presidencia". Sin embargo, Francisco González es todo lo contrario de Ybarra. En su labor como presidente de Argentaria, ha ocupado tradicionalmente una labor mucho más ejecutiva, y más propia del consejero delegado. En definitiva, dos formas diferentes de hacer y de gestionar la banca que provocaban que saltaran chispas en ocasiones.

Con los cambios que se avecinan, el BBVA se enfrenta al cierre definitivo de la fusión: la entidad tendrá un solo presidente, Francisco González, y un consejero delegado, en una estructura de poder vertical, similar a que diseñó González en Argentaria.

El nuevo esquema de mando modifica radicalmente la reforma del poder ejecutivo que realizó el BBVA el 6 de abril pasado. Ese planteamiento, que se anunció como duradero en el tiempo, se basaba en una concentración de poder en un comité compuesto por los dos presidentes, el consejero delegado y tres directores generales. La reforma contempló la prejubilación de 27 directivos, entre ellos cuatro directores generales procedentes del antiguo BBV. Según fuentes del mercado, la marcha de Luis Bastida, José Luis Carranza, José Ramón Guerediaga y Gonzalo Terreros, todos ellos hombres de Uriarte, fue el inicio del debilitamiento del consejero delegado. Los cambios se argumentaron como "una necesidad de rejuvenecer la dirección" y hacer frente a los retos europeos. "Era un esquema en el que Uriarte dejaba de ser imprescindible para el BBVA, como se está demostrando", dicen algunos ejecutivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de diciembre de 2001