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REPORTAJE

El redondeo se adelanta a las uvas

Algunos establecimientos aprovechan ya la confusión del doble etiquetaje en euros y en pesetas para incrementar los precios

Un menú en una conocida cadena de bocadillos costaba 5,11 euros (850 pesetas) este verano. Ahora hay que pagar 5,5 euros (915 pesetas), un 7% más para lograr un precio más redondo en la nueva moneda. Muchos consumidores se están encontrando con subidas inesperadas en panaderías, cafeterías, bares y cines a 18 días de la entrada en circulación del euro. Mientras se produce la conversión de precios, algunos comercios aprovechan para redondear demasiado al alza y encarecer sus productos. En algunos casos, el alza es del 15%.

Las asociaciones de consumidores confirman que los abusos en el redondeo -máximo riesgo inflacionista de la transición monetaria- se están produciendo ya y que no habrá que esperar al 1 de enero, como se temía, para comprobar si se producen irregularidades.

Rato insta a Caruana a 'no alarmar a la población' ligando alzas del IPC y euro

El del menú de la bocadillería es un ejemplo de un doble etiquetaje que, en ocasiones, muestra precios en euros curiosamente redondos. Como sucede en la carta de un restaurante madrileño convertida a euros, que ofrece tartas caseras a cuatro euros justos (666 pesetas). Algunos comercios han empezado a cambiar sus etiquetas para incluir la moneda europea y cuadrar sus precios.

La subida se percibe principalmente en los pequeños comercios, sobre todo en bares, cafeterías y panaderías. En algunos casos, el precio de una barra de pan ha registrado alzas del 50%, según Antonio López, portavoz de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU). Una peluquería de un barrio de Madrid exhibe en su escaparate desde hace unos días precios sólo en euros. La empresa ha aprovechado esta coyuntura para cobrar más por el mismo servicio. Un corte de pelo, que antes costaba 1.500 pesetas, ha subido a 9,10 euros (1.514 pesetas). Lavar y peinar se cobra ahora a 4,90 euros (815 pesetas), frente a las 800 de hace escasos días.

'Se ha producido un incremento medio de precios del 1% entre septiembre y noviembre', explica Juan Aguado, de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que está realizando controles de precios de 750 productos. El último, realizado el mes pasado, muestra subidas del 15,16% en las panaderías, del 4,72% en bares y cafeterías, y del 5,73% en los cines.

También se detectan errores en la conversión. 'Sobre todo en las gasolineras y, casi siempre, al alza', explica Aguado. Más de la mitad de los precios expuestos en euros por las estaciones de servicio, según la OCU, están mal calculados. En cuanto a la distribución geográfica, las zonas rurales son más proclives a las subidas abusivas que las ciudades, según asegura Enrique García, portavoz de la Unión de Consumidores de España (UCE).

La principal queja de estas asociaciones es la pasividad oficial. Aseguran que el Ministerio Economía no va a hacer nada para controlar los precios. 'El Gobierno debería tomar nota. Se suponía que con el código de buenas conductas que han firmado muchos sectores no se iban a producir incrementos', explica el portavoz de la CECU. Enrique García, de la UCE, va más allá al señalar que la Administración 'ampara este tipo de cosas'.

El Instituto Nacional de Estadística, que elabora el índice de precios al consumo (IPC), principal indicador de la inflación, explica que este estudio es suficiente para medir la evolución. 'Nosotros lo que hacemos no es controlar los precios, sino ver qué pasa con ellos', dice un portavoz.

La libertad de precios rige, no obstante, en el mercado y las reglas del redondeo sólo son obligatorias para las entidades financieras. De manera, que el tercer decimal es igual a cinco o superior se pasa a la superior y si es inferior a cinco a la anteior. Muchos empresarios se han comprometido a no variar los precios con la excusa del euro. En la práctica, pueden hacer lo que quieran. En el peor de los casos, el Banco de España calcula que la inflación subirá entre un 0,2% y un 0,4%, según reconoció el martes su gobernador, Jaime Caruana. El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, coincidió ayer con estas cifras, pero llamó la atención a Caruana, a quien recordó la necesidad de 'no alarmar a la población'.

La Confederación Española de Comercio cargó las tintas al tachar de 'irresponsables' las declaraciones de Caruana sobre una posible subida de la inflación. Su presidente, Pere Llorens, cree que las palabras del gobernador pueden elevar un 1% el IPC 'al alimentar gratuitamente unas expectativas inflacionistas'. Más optimista se muestra la patronal CEOE. El vicepresidente de esta organización, Arturo Gil, cree que la competencia entre establecimientos frenará las subidas de precios: 'No debe haber ningún repunte [del IPC]. No hay ninguna razón', señaló.

Aunque los ejemplos de subidas son muchos, las denuncias concretas escasean. Una de las voces que se han alzado para criticar alzas específicas es la de la Asociación de Internautas. La organización critica que Retevisión haya elevado algunas de sus tarifas del 15 de noviembre sin motivo justificado. La tarifa plana ha pasado de 15.000 pesetas al mes a 91 euros (o 15.141 pesetas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2001