Los vecinos exigen que se retrase la reapertura del centro Hontza para toxicómanos

Los vecinos del barrio bilbaíno de Zamakola, donde se encuentra el polémico centro Hontza para toxicómanos, han pedido al Ayuntamiento que el mismo permanezca cerrado mientras continúen las conversaciones entre las dos partes. El alcalde, Iñaki Azkuna, anunció el pasado martes que el centro, clausurado desde julio por la presión vecinal, se reabrirá el próximo 1 de diciembre y un año después se trasladará a la iglesia bilbaína de San Antón. El consistorio, que anunció el inicio de conversaciones con los vecinos para concretar esta iniciativa, aceptaba así la propuesta del obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, de ceder un local independiente en San Antón para este servicio de atención nocturna a drogodependientes.

Representantes municipales, vecinales y el director de Cáritas,la ONG que gestiona Hontza, mantuvieron ayer su segunda reunión en los últimos tres días para solventar este conflicto, que obligó a cerrar el local cuando apenas llevaba 14 días en funcionamiento.

Un portavoz de los vecinos, que por la noche tenían convocada una asamblea, aseguró que la reunión celebrada ayer con los representantes del Ayuntamiento y el director de Cáritas no logró apenas avances y únicamente se acordó la constitución de una comisión de seguimiento del centro en la que participarían los residentes del barrio.

Los vecinos plantearon mantener cerrado el local hasta que se alcance un acuerdo sobre su funcionamiento y su futuro. 'Nos han dicho que el día 1 de diciembre [para su reapertura] no es una fecha inamovible y que podía ser un poco más tarde. En cualquier caso, que lo estudiarían', señaló dicho portavoz.

Los tres representantes de los vecinos, que se reunieron con el director de Cáritas, Fernando Huarte; el concejal de Bienestar Social, Eusebio Melero, y el teniente de alcalde Iñaki Etxeberria, pidieron soluciones a tres cuestiones fundamentales para los residentes: cómo se soluciona el hecho de que los toxicómanos que acudan a Hontza deambulen por el barrio, el futuro del centro una vez se cierre (los vecinos quieren que se convierta en un equipamiento para la zona, bien para jubilados, jóvenes o actividades sociales), y el adelantamiento de la clausura, prevista ahora para el 31 de diciembre de 2002, debido a las obras que se deben realizar en la iglesia de San Antón.

Los representantes municipales no ofrecieron una respuesta, por lo que estas tres cuestiones quedaron sobre la mesa, aunque se comprometieron a estudiarlas. 'La postura de entrada del barrio es la misma, que no se abra. Pero sería más fácil aceptar el sacrificio tan enorme que supone tener el centro si existen esas contrapartidas', añadió el portavoz.

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Pese a la falta de avances, constataron la buena disposición existente para alcanzar una solución. 'El talante de todas las partes es sacar el tema del enquistamiento en que está', aseguró.

Los vecinos celebraron a últimas horas de ayer una asamblea informativa en la que se detalló el contenido del encuentro con los representantes municipales. No obstante, se mantiene la convocatoria de actos de protesta, como los que se realizan en los últimos meses, y el viernes mantendrán una nueva manifestación. 'Seguiremos con el ritmo habitual', anunciaron.

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