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EL FUTURO DEL PAÍS VASCO

Ibarretxe acude al debate sobre el autogobierno sin perspectivas de acuerdo

El PSOE considera 'razonable' crear una comisión mixta Madrid-Vitoria

En el Parlamento vasco no se repetirá hoy el acuerdo sobre desarrollo del Estatuto que alcanzaron en 1995 todos los partidos, salvo HB. El debate sobre autogobierno se aborda desde la desconfianza y la incomunicación. La ausencia de diálogo con la oposición augura que no se logrará un punto de encuentro, pese a que el PSE-EE estima razonable la petición del lehendakari, Juan José Ibarretxe, de constituir una comisión bilateral Madrid-Vitoria.

Nada lleva a esperar que Gobierno y oposición vayan a encontrarse en algún lugar del debate. La incomunicación y la desconfianza siguen presidiendo las relaciones: Juan José Ibarretxe no se ha reunido con los líderes del PP y del PSE desde el preceptivo encuentro poselectoral de mayo y el pleno se precalentó ayer con la filtración de una carta del ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada, a la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, cuantificando en siete las transferencias pendientes, frente a las 37 reclamadas por el País Vasco, en un avance de lo que será hoy la intervención de Jaime Mayor Oreja.

Tampoco con los socialistas será fácil, aunque éstos aceptan alguno de los planteamientos de Ibarretxe, como su reclamación de una comisión bilateral Madrid-Vitoria, con la interlocución establecida a nivel de vicepresidentes de ambos Ejecutivos. Pese a que el PSOE considera "razonable" y está dispuesto incluso a afrontar el "efecto llamada" que tendría en otras autonomías, Nicolás Redondo Terreros quiere que Ibarretxe clarifique antes sus pretensiones autodeterministas y su lealtad al marco constitucional y estatutario.

Considera un mal augurio la ausencia de todo intercambio previo de pareceres y prevé que el de hoy será, como el de pacificación, otro pleno para "el desacuerdo". El entorno de Ibarretxe justifica la ausencia de cocina previa: "El lugar de los acuerdos es el Parlamento, no los despachos", se afirma. Como con el reciente manifiesto por la vida y las libertades, al Gobierno vasco le resulta secundario el apoyo de los socialistas, a los que cree todavía "pegados" al PP y paralizados por sus diferencias internas.

Ibarretxe definirá hoy el Estatuto como la "respuesta posible" en 1979 al deseo de autogobierno y cree que 22 años después se ha "desdibujado" como punto de encuentro. Tras esta valoración late la consideración del texto de Gernika como un punto y seguido, tras el que cree llegada la hora de volver a escribir en busca de "un nuevo marco".

Ibarretxe no busca un debate técnico sobre las transferencias -"los consejeros vascos están hartos de ir a Madrid y recibir la negativa por respuesta, muchas veces sin siquiera argumentos", afirman fuentes de su entorno- aunque ejemplificará con la peripecia de algunas de ellas la "cerrazón" y el "inmovilismo" del Gobierno central. Reclamará la integridad del Estatuto, en los contenidos competenciales y en el reconocimiento de la personalidad política vasca. La disposición adicional, que reserva la vigencia de los derechos históricos, advertirá, no está "de adorno".

Ibarretxe insistirá en que Aznar ha propiciado una regresión en el autogobierno. Podrá incluso utilizar las palabras del presidente andaluz y del PSOE, Manuel Chaves. "Estamos asistiendo a un reflujo de corte centralista, a una involución autonómica", afirmó éste el lunes. Sus referencia al "parón" de transferencias y a la "renacionalización de competencias" ya transferidas vienen como anillo al dedo al discurso de Ibarretxe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de octubre de 2001