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Putin y Bush, más cerca en el Tratado ABM

Estados Unidos y Rusia han acercado posiciones en torno al controvertido tema del tratado de antimisiles balísticos ABM - firmado por Richard Nixon y Leónidas Bréznev en 1972-, que Washington quiere derogar y Moscú mantener, tras una fructífera reunión de los presidentes George W. Bush y Vladímir Putin, celebrada ayer en Shangai, poco antes de la clausura de la Conferencia Económica de los países de la ribera del Pacífico (APEC).

El nuevo diseño geoestratégico mundial registrado tras los atentados del 11 de septiembre claramente ha afectado también al tema del equilibrio nuclear de las dos máximos potencias atómicas del mundo. 'Hemos hecho algunos progresos', manifestó Putin en una comparecencia conjunta ante los medios de comunicación. 'Por lo menos', añadió, 'creo que podemos llegar a un acuerdo que tome en consideración los intereses nacionales de Rusia y Estados Unidos, así como la necesidad de reforzar la estabilidad internacional'.

Por su parte, Bush reiteró su conocida posición sobre el Tratado ABM, que considera obsoleto, aunque se abstuvo, dadas las circunstancias, de denunciarlo públicamente.

Según se desprende de la declaración de los dos presidentes, el acuerdo futuro podría producirse como consecuencia de una reducción sustancial del número de misiles nucleares en poder de ambos países, unos 6.000 por cada parte. En la reunión, según manifestó Bush, 'hemos discutido una reducción sustancial de nuestros arsenales nucleares ofensivos dentro de un marco que incluya defensas limitadas, que permitan proteger a nuestros países de los chantajes políticos y de ataques terroristas potenciales'. La frase 'defensas limitadas' constituye una clara referencia al establecimiento del escudo nuclear que pretende desplegar Bush en contra de lo estipulado en el Tratado ABM, que prohíbe la militarización del espacio.

Bush se apoyó en los ataques del 11 de septiembre para reiterar que 'un tratado de la guerra fría como el ABM, que nos impide defender a nuestro pueblo, está no sólo pasado de moda, sino que es peligroso'.

La cordialidad en las relaciones ruso-norteamericanas fue subrayada el pasado viernes por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, tras una cena con su colega ruso, Ígor Ivanov, cuando dijo que la ayuda de Rusia a Estados Unidos después de los atentados demostraba 'no sólo que la guerra fría, sino que también la posguerra fría, había terminado'. Según informaba el New York Times, Moscú ha ofrecido a Washington no sólo su cooperación en la crisis, sino que está dispuesto a discutir la utilización de sus reservas petroleras para abastecer a Estados Unidos, si la crisis actual pusiera en peligro el abastecimiento de crudo procedente de los países del Golfo,

Tanto Bush como Putin continuarán sus conversaciones en torno a cuestiones de desarme y otras cuestiones bilaterales durante la visita del presidente ruso al rancho tejano del mandatario norteamericano, prevista para mediados del mes próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de octubre de 2001