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AEROLÍNEAS

Bruselas propone medidas para flexibilizar las normas de competencia en el sector aéreo

El plan que maneja la Comisión permite intercambiar derechos de vuelo entre las compañías

Una comunicación elaborada por la Comisión Europea, que será estudiada la próxima semana, propone la flexibilización del transporte aéreo. La comunicación, tal como habían pedido las compañías, permite la conservación de los slots (derechos de vuelo), aunque no se utilicen en la proporción que dice la normativa, y la consecución de pactos y acuerdos entre las distintas aerolíneas. En teoría, la medida beneficiaría a las cuatro compañías aéreas europeas más grandes (Lufthansa, Air France, British Airways e Iberia), que podrían negociar el intercambio de derechos de vuelo al tiempo que conservan los históricos.

Las grandes compañías europeas habían exigido hace dos semanas en Bruselas, a la comisaria europea de Transportes, Loyola de Palacio, que abriera la mano. La Asociación de Aerolíneas Europea (AEA) pidió a la Comisión Europea que congelara temporalmente la normativa sobre derechos de vuelo y que al mismo tiempo permitiera algunos acuerdos, pactos de no agresión o reparto de tramos horarios, pese a que las normas de la competencia no lo admiten. Ante la crisis sectorial, los servicios de Transportes y de la Competencia han elaborado un documento en el que se analiza el impacto del cierre del espacio aéreo estadounidense entre el 11 y el 14 de septiembre y ofrece alternativas que van en esa línea. La normativa europea obliga a que las compañías cumplan con el 80% de los slots cada temporada. En el caso de no hacerlo se les retira el 20% restante y se reparte entre otros competidores, principalmente los nuevos. Se da la circunstancia de que prácticamente ninguna lo va a cumplir por la crisis. El informe propone precisamente que las compañías no sean sancionadas y se mantengan los slots. La Comisión aceptaría así, con la excusa de una 'caída en la demanda' utilizada por las compañías, que se conserve el reparto actual de los derechos de vuelo durante la estación veraniega de 2002. La medida podría extenderse a la campaña de invierno próxima si durante los seis meses siguientes a octubre continúan los problemas. 'La Comisión examinará si puede introducir medidas para la estación respectiva del invierno 2002-2003', dice el documento. Pero, además, el documento permite mayor flexibilización de las normas de la competencia en el transporte aéreo para que las compañías puedan llegar a acuerdos individuales que les permitan intercambiar y coordinar sus horarios de vuelo y las capacidades, con el objeto de mantener un servicio regular en las rutas menos densas y, por tanto, menos rentables. 'La Comisión Europea tiene la intención de autorizar, por un periodo hasta el 31 de diciembre de 2001, ciertos acuerdos entre compañías', afirma el documento. Esta flexibilización, que apuntó ayer expresamente en Sevilla De Palacio al hablar de las ayudas al sector, beneficiará especialmente a las grandes compañías. Éstas, al tener adjudicada la mayoría de derechos de vuelo, no darán acceso a ese mercado a otros competidores. En los grandes aeropuertos, la medida de gracia dejará en manos de las principales compañías prácticamente todas las grandes rutas y las más rentables. De hecho, la iniciativa traerá como consecuencia que Lufthansa aumente el dominio del tráfico hacia Asia; British Airways, el dirigido a América del Norte; Air France, hacia África, e Iberia, hacia Latinoamérica. En cualquier caso, traería consigo problemas de competencia por discriminación de las pequeñas. El atentado terrorista es la excusa para lanzar este proceso de reestructuración en un sector que ya estaba sufriendo las consecuencias de la lentificación económica y de la subida del precio del queroseno. 'Los atentados están poniendo en evidencia la vulnerabilidad del transporte aéreo', reconoce. La portuguesa TAP, la italiana Alitalia, la griega Olympic, la francesa AOM / Airliberté, la irlandesa Air Lingus y la belga Sabena (además de Swissair) son ejemplos de los problemas a los que se enfrentaba el sector desde hace meses. 'La industria del transporte aéreo sufre una infracapitalización crónica y una fragmentación excesiva a escala europea, está fuertemente endeudada y sufre una falta liquidez de manera permanente', afirma. Las pérdidas originadas desde los atentados se estiman, según la AEA, en 3.600 millones de euros, debido a una reducción del tráfico estimado del 7,7% y de la capacidad del 4,4%. Las aerolíneas europeas han inmovilizado 108 aviones (5,6% de la flota). Además, las acciones han caído un 50%. La Comisión propone también otro tipo de medidas en el ámbito de las ayudas de Estado para el sector aéreo para cubrir los daños. Además, considera que 'las medidas de apoyo a las compañías aéreas norteamericanas pueden tener un efecto en el mercado donde compiten frente a frente con las compañías europeas; es decir, principalmente en las líneas transatlánticas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001